23 de noviembre de 2017
23.11.2017

El Cabildo impulsa un huerto sensitivo como recurso terapéutico para personas con discapacidad

El CEE Inés Fuentes y González de Aledo, ubicado en Puerto de la Cruz, dispone de esta herramienta para jóvenes de 12 a 21 años

23.11.2017 | 20:17
El Cabildo impulsa un huerto sensitivo como recurso terapéutico para personas con discapacidad

El Cabildo de Tenerife, a través de la estrategia Tenerife 2030, y con la colaboración del Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Puerto de la Cruz y La Caixa ha puesto en marcha el primer huerto sensitivo de Canarias en el que se aprovecha el jardín comestible y sensorial del Centro de Educación Especial Inés Fuentes y González de Aledo de Puerto de la Cruz, como recurso terapéutico para alumnos afectados por diferentes síndromes como el de Rett, Pallister Killiam, Síndrome de maullido de gato o el Coffin-Loyin de 12 a 21 años de edad.

El presidente del Cabildo, Carlos Alonso, visitó hoy, jueves 23, el centro acompañado por el director insular de Cultura y Educación, José Luis Rivero; el alcalde de Puerto de la Cruz, Lope Afonso; la concejala de Educación, Diana Mora; la representante de la Agencia Canaria de Calidad Universitaria y Evaluación Educativa del Gobierno de Canarias; María Teresa Acosta; el director de la Caixa en La Vera, José Miguel Luis; el inspector de zona de la Consejería de Educación; Domingo García; la directora del CEE Inés Fuentes y González de Aledo, María Montserrat Díaz; así como representantes del A.P.A y familiares de los alumnos.

Carlos Alonso aseguró que "el huerto es un espacio de enseñanza, un aula más dentro de las aulas del colegio que permite generar situaciones de aprendizaje directo en dos formatos, por una parte, sobre la propia dimensión del huerto, en los sensitivo, en lo sensorial, en lo que tiene que ver con el tacto con los olores o con el manejo de las habilidades motoras que los niños de educación con necesidades especiales tienen, pero al mismo tiempo es un lugar para 'aprender a aprender' en el sentido, ese es nuestro objetivo en la red de huertos escolares. Esta nueva modalidad de huerto sensitivo en Canarias nos sirve de experiencia piloto para trasladar los conocimientos adquiridos a otros centros de la isla con similares características".

Para José Luis Rivero lo realmente importante es que los alumnos aprendan "a trabajar en equipo, valores solidarios, a colaborar, a encontrar sentido a los contenidos que aprenden en las diversas áreas curriculares, pero también, que el huerto se convierta en una herramienta para que alumnos, profesores y familia puedan convivir y compartir, el objetivo es trabajar con una perspectiva amplia, promoviendo la importante participación de la familia en el tratamiento de sus hijos, haciéndoles ver la importancia del huerto como actividad terapéutica eficaz."

Por su parte, la directora del CEE Inés Fuentes y González de Aledo, Montserrat Díaz, asegura que esta propuesta de huerto escolar llevada a cabo por el equipo de la asociación MAYE (Movimiento por la Autogestión y la Educación) que ha realizado el diseño y el seguimiento de la realización del jardín, "es un trabajo que culmina tras muchos meses de trabajo. Para nosotros era fundamental crear una rampa para que todos los usuarios pudieran participar en las actividades y además, elevar determinadas zonas de cultivo para facilitar a los alumnos la manipulación de las hortalizas. Ahora pueden disfrutar en la huerta y en el jardín con el atractivo de estimular sus cinco sentidos."

Con un presupuesto de 20.000 euros las obras realizadas en este huerto servirán para fomentar los valores y actitudes relacionadas con la educación medioambiental, para el consumo y la salud. El centro toma como punto de partida lo próximo, lo cercano al alumno como la experiencia personal del consumo en sus casas o la realidad del mercado, les acerca a la naturaleza (animales y plantas) y consigue que las actividades desarrolladas en el huerto sean agradables y motivadoras como punto de partida para alcanzar el equilibrio emocional, el bienestar personal y la adquisición de hábitos de vida saludable.

Con la finalidad de completar la formación del alumnado con necesidades educativas especiales (NEE), los profesionales implicados en el proyecto tienen en cuenta siempre las peculiaridades de cada alumno, sus estilos y sus ritmos de aprendizaje. Utilizan la actividad del huerto como medio para el desarrollo de otras materias, estableciendo relaciones entre los contenidos de los distintos ámbitos. Con este sentido globalizador se evita la segmentación del proceso de enseñanza-aprendizaje para lograr un aprendizaje más significativo y más útil para la vida diaria.

La mayoría de las actividades que se realizan en el huerto son grupales, los profesionales parten de la base de que solo desde la cooperación y la convivencia es posible compartir y colaborar en el cuidado de los materiales que se utilizan. Se ha demostrado que cultural y artísticamente, los recursos que proporciona el huerto permiten fomentar la creatividad de los alumnos, a través de talleres con materiales de desecho o reciclados. Las actividades se llevan a cabo en el centro escolar que dispone dentro de sus instalaciones de una zona ajardinada con un pequeño bosque compuesto por árboles y arbustos donde se pueden encontrar distintas especies de árboles frutales como naranjos, pitanga, guayabos, plataneras, aguacatero, así como algunos pinos y flores de pascua. El espacio cultivable es de 266 metros cuadrados, aproximadamente.

El jardín sensorial está diseñado con el propósito de estimular los sentidos. Esta estimulación se produce por cortesía de las plantas y el uso de materiales que comprometen los sentidos de la vista, el olfato, el tacto, el gusto y el sonido. Estos jardines proporcionan espacios íntimos donde los niños pueden estar inmersos en los olores, texturas y colores de las plantas y diversos elementos. Junto con las plantas especialmente seleccionadas, los jardines sensoriales también pueden incluir elementos como animales, molinos de viento, banderas y arte elaborado por ellos mismos. Este tipo de jardines son beneficiosos tanto para niños como adultos y especialmente para aquellos que tienen problemas de procesamiento sensorial, incluyendo autismo y otras discapacidades.

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