12 de octubre de 2017
12.10.2017
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La emotiva carta de agradecimiento de una mujer salvada por una donante de sangre

"Alguien me regaló media hora de su vida y una parte de su sangre para que yo saliera adelante. Es extraño, hasta ahora siempre había puesto cara a quienes amo ya admiro"

12.10.2017 | 13:47
La emotiva carta de agradecimiento de una mujer salvada por una donante de sangre

Detrás de las donaciones de sangre casi siempre hay historias humanas. Pero no siempre se conocen. En esta ocasión una mujer que se salvó gracias a una de esas donaciones quiso hacer pública hoy (a través de la Hermandad de Donantes de Sangre) una emotiva carta de agradecimiento que reproducimos a continuación:

Buenos días. Hace unos días me han tenido que intervenir quirúrgicamente y como consecuencia de alguna complicación posterior he necesitado una transfusión. Me gusta escribir y pasados los días he compuesto el siguiente texto, que comparto por si les hace ilusión y les gusta. No sé cómo agradecer de otro modo una ayuda como la que me han dado. Un abrazo muy gordo.

A+

Está ahí arriba, roja a rabiar, ondeando en lo más alto del mástil la única bandera de mi patria. Alguien regaló media hora de su vida y una parte de su sangre para que otra persona desconocida, hoy soy yo, saliera adelante. Cuelga de ella un hilo brillante que se mueve y me acaricia la cara de cuando en cuando mientras me da la vida.
Cierro los ojos. Inspiro despacio. Doy Gracias, mil veces Gracias, por los míos y por mí. Es extraño, hasta ahora siempre había puesto cara, nombre y apellidos a quienes amo y admiro. Este es un cariño nuevo que me encanta vivir. Somos ríos hermanados que se abrazarán algún día en el mismo mar.

(Elvira Laruelo)

A+
Ta ehí enriba, colorada a rabiar, ondeando no más alto del mástil la única bandera de la mio patria. Daquién regaló media hora de la so vida y una parte del so sangre pa que otra persona desconocía, güei soi yo, saliera alante. Cuelga d´ella un filu brillante que se mueve y me caricia la cara a cada poco mientres me da la vida.
Zarro los güeyos. Inspiro seliquino. Doi Gracies, milenta veces Gracies, polos míos y por mi.
Ye raro, hasta agora siempre pusi cara, nome y apellíos a los que quiero y almiro. Esti ye un cariñu nuevu que m´encanta vivir. Somos ríos hermanaos que s´abrazarán dalgún día nel mesmu mar.

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