Blog 
Sociedad Anónima
RSS - Blog de Eduardo Lagar

El autor

Blog Sociedad Anónima - Eduardo Lagar

Eduardo Lagar

Soy periodista de LA NUEVA ESPAÑA. Si quieres ponerte en contacto conmigo: llagar@epi.es

Sobre este blog de Canarias

Historias encontradas entre la avalancha de la actualidad


Archivo

  • 04
    Diciembre
    2015

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    20-D: los culos están cambiando

    (Ustedes, para leer este post electoral, vayan poniéndose mentalmente en la cabeza esa canción de Bob Dylan, “Los tiempos están cambiando”. La lectura se les hará en lo posible más llevadera y un punto épica, como si se contase algo trascendental. En la tercera estrofa se define el contexto histórico de lo que vamos a vivir de aquí al 20-D: “Vamos, senadores y congresistas, por favor presten atención a la llamada. No se queden en la puerta, no bloqueen la entrada. Porque el que salga herido, será el que se quedó atascado. Hay una batalla ahí fuera, y es atroz. Pronto sacudirá vuestras ventanas, y hará vibrar vuestras paredes, porque los tiempos están cambiando).

    La encuesta del CIS dice que los tiempos están cambiando. Que cambiarán a partir del 20-D. La musiquita demoscópica suena mal para Pedro Sánchez y muy bien para Albert Rivera, que el jueves acudió a las jornadas de puertas abiertas del Congreso y, aunque es catalán, tuvo que seguir haciéndose el gallego y seguir sin aclarar si va o si viene en la escala ideológica izquierda-derecha. Se lo preguntaron unas cuantas veces y él, como siempre, a lo suyo: que hará lo mejor para España, que qué cosillas nimias son esas de ser izquierdas y o ser de derechas, vieja política, que mejor se pide la Paz en el mundo. Un señor jubilado que lo vio se le puso a llorar en las solapas de la emoción y una señora jubilada que lo vio, y que se llamaba Marcelina, le dijo que lo había visto hasta desnudo. ¿Lloraba el señor por la nostálgica emoción de la carne trémula del nadador? Albert, el deseado, el desnudado, aún el rey desnudo de estas elecciones.

    (“Reuníos a mi alrededor gente, por donde quiera que vaguéis, y admitid que las aguas de vuestro alrededor han crecido, y aceptad que pronto estaréis calados hasta los huesos. Si el tiempo es para vosotros algo que merece la pena conservar, entonces mejor que empecéis a nadar, u os hundiréis como una piedra, porque los tiempos están cambiando”).

    Fue una mañana muy aprovechada por los nuevos líderes que el CIS aupó en el día de arranque de la campaña. Entraron como dos bachilleres de viaje de estudios al templo de la democracia, que se dice, y por allí corretearon lo que pudieron. Pablo Iglesias, tras tenérsela tiesas con la reina del Candy Crush, la popular Celia Villalobos, dijo que se quería sentar en el escaño del presidente del Gobierno. Lástima ir perdiendo el culo a las primeras de cambio, sin que los votos hayan hecho la distribución de asientos. Sin esperar por el trámite, allá se fue Coleta Morada soltándose el pelo emocionalmente. Rozáronse poltrona y nalga y tanto fue el gozo que en su rostro hubo que invitó a temer si no había aposentado sobre pico u objeto deslizante introductorio. Unir poder y posadera debe ser como llevar el móvil en el bolsillo en modo vibración. Una pena tanta indignación previa, porque el asiento azul, de repente, lo encastó.

    (“Vamos, escritores y críticos, que profetizáis con vuestras plumas, mantened los ojos abiertos, la oportunidad no se repetirá. Y no habléis demasiado pronto, porque la ruleta todavía está girando. Y nadie puede puede decir quien es el designado. Porque el ahora perdedor, será el que gane después. Porque los tiempos están cambiando”).

    Los culos están cambiando, cantaban los escaños del Congreso sobre la partitura del CIS. De fondo, entretanto, trabajaba la implacable trituradora del olvido, el Pueblo soberano siempre con su Alzheimer político: una señora que se cruzó en el Congreso con Cayo Lara (IU) lo reconoció indudablemente:

    -¡Anda, Víctor Manuel!

    (“La línea está trazada, la maldición lanzada. El que ahora es lento, luego será rápido. Como el presente será luego pasado. El orden está destiñiéndose rápidamente. Y el que ahora es el primero, será después el último, porque los tiempos están cambiando”)

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook