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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 22
    Octubre
    2013

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    'Una cuestión de tiempo' - Como la vida misma

     

     Un tipo al que admiro profundamente me contaba hace unos días que Richard Curtis es uno de esos cineastas cuyas películas son máquinas de generar buen rollo, sin caer en la ñoñería ni la cursilería fácil. Sus dos trabajos anteriores como director, la magnífica 'Radio Encubierta' y 'Love Actually', una de las comedias románticas más redondas de los últimos años, justificaban ese discurso que, con 'Una cuestión de tiempo', queda subrayado con línea maestra. Porque estamos ante el trabajo más equilibrado, contenido y personal de Curtis, alguien que, ya sea tras la cámara o la hoja en blanco, sabe transmitir las sensaciones más encantadoras alejándose del tono bobalicón y empalagoso en el que se sumergen la mayoría de propuestas similares. La historia de amor entre Tim (estupendo Domhnall Gleeson) y  Mary (maravillosa Rachel McAdams) es, en realidad, una reflexión sobre el paso del tiempo y la necesidad de vivir intensamente cada día, aprovechar el presente, disfrutar de cada pequeño detalle, saborear los aciertos y los errores con la misma intensidad.

     

    La cuestión es que, para redondear el discurso, Curtis incluye en su argumento la fantástica capacidad de Tim para viajar al pasado, regresar a momentos puntuales, recuerdos que marcaron su vida y situaciones que necesitan un nuevo enfoque. Semejante idea de guión podría haber caído en el absurdo más absoluto, en la incoherencia ridícula, pero no ocurre. Para nada. Todo en 'Una cuestión de tiempo' tiene gracia, inteligencia y mucho, muchísimo, encanto. Sobre todo porque, Curtis, se centra en contar su historia desde la humildad y la naturalidad, sembrando el camino de giros emotivos que funcionan hasta la lágrima, sí, pero también de golpes de humor cien por cien británico perfectamente insertados en un metraje que pasa en un suspiro. 

     

    Acompañados por un conjunto de secundarios que, como siempre ocurre en el cine de Curtis, consiguen tu simpatía desde el minuto uno, los dos protagonistas de esta historia de amor tan fantástica como universal, tan atípica como reconocible, consiguen saltar de la pantalla y pasar de personajes a personas. Lo que les ocurre te interesa, te divierte y te emociona. Un pastel en el que la guinda viene representada por la relación entre un padre, interpretado por el gran Bill Nighy, y su hijo. Larelación paterno - filial, tema recurrente en toda la obra de Curtis, ofrece los momentos más conmovedores de una película repleta de encanto, que se ve con una permanente sonrisa pegada a la cara. 'Una cuestión de tiempo', además, supone la despedida de Richard Curtis como director y, sinceramente, no se me ocurre una despedida mejor para un cineasta que ha entendido el cine como un modo de intentar hacer la vida un poco más feliz a los demás. Sin empalagar, sin empachar. Haciendo reír y llorar. Como la vida misma. 

     

     

     

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