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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 10
    Julio
    2014

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    'Open Windows' - Ahora y siempre

     


    Nacho Vigalondo es un director valiente. Un tipo arriesgado, amante de contar historias que sirvan, además, para sacudir al espectador, que sean evasión y, al mismo tiempo, contundente victoria para ambos, la persona que está detrás de la cámara y aquel que está frente a la pantalla. Tras ese compromiso, pieza clave para entender el éxito cinematográfico de sus tres largometrajes hasta la fecha, se esconde una devoción por el clasicismo latente en cada una de sus películas. El cine de toda la vida late con fuerza tras lo extravagante y surrealista de propuestas como ‘Los Cronocrímenes’ y, en mayor medida, ‘Extraterrestre’, joya de la comedia romántica que se instala en la memoria a golpe de carcajada, sí, pero también de delicadeza extrema.  Esa fusión entre novedad y tradición se lleva a otro nivel en ‘Open Windows’, vibrante thriller que apuesta por un abrumador acabado formal para desarrollar un misterio de vigilantes vigilados que requiere de toda nuestra atención en tiempos donde, en una sala de cine, se pasa más tiempo mirando la pantalla del móvil que la historia que se nos está contando. Un riesgo y una reivindicación de un modo de entender la liturgia de ver películas.

     

    A través de la mirada perdida de Elijah Wood y Sasha Grey, ‘Open Windows’ va tejiendo una tela de araña de la que es imposible escapar, que te agarra y no te suelta, que aumenta las dosis de suspense a medida que los giros, quizás demasiados en el último tramo, se van llevando a cabo en una especie de montaña rusa tecnológica reconvertida en adictiva bomba de entretenimiento. Una intriga que sirve para rendir homenaje a las numerosas influencias que se pueden detectar, de Hitchcock a De Palma pasando por Fincher o Polanski, sin que la personalidad de su responsable quede ensombrecida lo más mínimo. Porque aquí tenemos a un autor defendiendo una idea, poniendo toda la carne en el asador, doblando la apuesta en tiempos donde acomodarse es más una obligación que una opción, un director que demuestra un ejemplar manejo de la tensión, una capacidad total para mantener el interés y no permitir que los ojos dejen las múltiples ventanas que se van abriendo ante nuestros ojos.

    Vigalondo propone un juego al espectador, le permite formar parte su historia, que observe, que esté alerta, que no deje de atar cabos y ofrecer soluciones a una trama que se reserva para sus últimos minutos los fuegos artificiales, dejando una reflexión en el aire, sobre la fama, el poder las nuevas tecnologías, el éxito y la obsesión, que aporta una capa más de virtudes al sistema del gato y el ratón. ‘Open Windows’ nos habla de un presente en el que las distintas pantallas que ocupan nuestro día a día se han convertido en un mundo paralelo en el que la ficción y la realidad libran su particular batalla en la que solamente gana la soledad.  Un lugar en el que, afortunadamente, todavía queda sitio para cineastas que defienden a capa y espada una idea, la suya y la de la persona que se sienta en una butaca para dejarse llevar. Una manera de entender el cine que nos permite mirar hacia detrás y hacia delante, lo que ya se ha hecho y lo que se puede hacer. Al final, ya sea a través de viajes en el tiempo, de una caricia furtiva dentro de un coche en medio de una invasión alienígena o en una frenética persecución en coche, queda el entretenimiento, la emoción. El antes y el después. De ahora y siempre. 

     

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