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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 21
    Febrero
    2014

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    'Her' - El Milagro

     

    Theodore. Samantha. Él es un escritor de poemas artificiales dictados en la frialdad de un despacho. Ella es un sistema operativo basado en el modelo de Inteligencia Artificial programado para satisfacer las necesidades de su usuario. Ellos son los protagonistas visibles (y audibles) de 'Her', la última película de Spike Jonze. Ellos son los protagonistas de la historia de amor más brillante, honesta, emocionante y genial que nos ha ofrecido el cine en, mínimo, su última decada. Tal cual. Sucede que llega, se instala en tu cabeza, estruja tu corazón, te cala hasta los huesos, te pone el nudo en la garganta, te mantiene flotando y te da tantos golpes en el estómago como besos en los labios. Y lo hace ofreciéndote todas las opciones posibles. Obra de múltiples lecturas en la que uno puede quedarse con la visión de un futuro que vislumbramos con poca dificultad, con el retrato de la soledad más certero, con la incomunicación de una sociedad que camina mirando al suelo y que solamente es capaz de levantar la mirada cuando su dispositivo móvil se lo indica, o con el mensaje optimista de que, cuando las cosas vayan mal, siempre quedará el contacto físico, aunque sea un hombro donde llorar. Todas esas ideas, todas esas situaciones, todas esas reflexiones son las que propone el Spike Jonze más inspirado. Director genuino responsable de maravillas del tamaño de 'Donde viven los monstruos' o 'Cómo ser John Malkovich' que en esta ocasión consigue su trabajo más redondo hasta la fecha. Y el más personal. Y el más universal.

    Puestos a elegir, aunque cualquier camino que tome una crítica es aceptable en este caso, digamos que 'Her' triunfa en todas y cada una de sus vertientes, alcanzando su punto más alto en la descripción de los distintos estados emocionales, las distintas etapas psicológicas y sensitivas, de una historia de amor. La ilusión, el sexo, la decepción, la ternura, las dudas, todo, absolutamente todo, está contado con suma delicadeza, con genio constante, en un guion firmado por el mismo Jonze. Es a lo largo de la relación en Theodore y Samantha donde la película descansa todo su imponente registro de mensajes transparentes para concluir su reflexión total sobre el papel del individuo en el futuro que está detrás de esa puerta que todos tenemos delante y a la que nos dirigimos sin descanso, pero también del papel del amor. Ayer, aquí, ahora y mañana. La necesidad de encontrar un lugar al que agarrarnos, un nuevo descubrimiento cuando todo se está resquebrajando. La importancia de escuchar una voz. La voz. Esa voz. Por eso, cuando Theodore cae rendido ante los encantos de un sistema operativo, uno descarta automáticamente que la película vaya a regodearse sobre un punto de partida tan atípico, porque sufre esa misma sensación. Comprende la situación del protagonista, se enamora con él, se deja llevar. 

    Y todo esto sería imposible sin el deslumbrante talento de Jonze, claro, pero también sin un rostro que nos guiara. Qué bien que sea Joaquin Phoenix el que cargue con esa responsabilidad. En su interpretación está la humildad, el encanto, la maestría que solamente se les puede atribuir a esos gigantes que, con poco, consigue transmitir todo. Sin artificios, sin dramatismos gratuitos, su Theodore es otra composición cinematográfica inolvidable para apuntar en su lista. Y Samantha. Esa voz. La clave de que todo explote en mil pedazos, que todo tenga un sentido, que todo se eleve. Lo que hace Scarlett Johansson es un regalo. Una demostración de talento inesperado para muchos, una oportunidad de reivindicar a una gran actriz para otros. Porque, lo que consigue aquí, sin aparecer en un solo segundo de metraje, con la ayuda exclusiva de sus cuerdas vocales, es uno de los logros cinematográficos más potentes de los últimos años. Ellos, Theodore y Samantha, son nuestros ojos, nuestros oídos, nuestras manos, nuestros gemidos, nuestras caricias, nuestros miedos y nuestra realidad a lo largo de 126 minutos a los que no les sobra ni falta un segundo. Al final, lo que quedaes una de esas historias que puede cambiarte la vida. Uno de esos trabajos que llegan para quedarse, crecer con el paso de los días, convertirse en una película que, dentro de diez, veinte, cuarenta años, seguirá vigente como uno de los retratos más brillantes de nuestra sociedad. Del amor y la soledad en el ser humano. Y cuando uno escuche, aunque sea a través de su sistema operativo, la palabra 'Her', pensará en esa primera conversación entre sus protagonistas, en esa cabaña, en esa canción, en esa lágrima de Theodore bajo la nieve. Recordará emocionado esta película, esta obra maestra. Este milagro.

     

     

     

     

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