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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 12
    Septiembre
    2012

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    'Eternamente comprometidos' - Licencia para reivindicar

     

    La comedia romántica, ese género tan amado y odiado, repleto de temores, prejuicios y advertencias, en muchos casos acertadas, lleva luchando durante muchos años contra su pasado y la inmisericorde cantidad de películas que, amparadas bajo el inmenso arco narrativo que justifica este tipo de cine, se han encargado de convertirlo en el terror de muchos cinéfilos. Sin embargo, tampoco podemos negar que en la cosecha anual de las últimas temporadas un título o más, en el mejor de los casos, superaba las expectativas y conseguía el imposible, reconciliar a la crítica y público, unificar la ovación frente al ejemplo de madurez argumental y narrativa de propuestas originales, diferentes. Sucede que la mayoría de ellas llevan detrás el apellido Apatow, apellido de Judd, uno de los tipos más inteligentes y avispados del cotarro, capaz de encontrar joyas donde otros, seguramente, solo veían estereotipos. De su brazo llegaron algunos de los mejores ejemplos de comedia, que era romántica, sí, pero también muchas cosas más, del cine americano reciente. 'Virgen a los 40', 'Supersalidos', 'Zohan' o 'Lío embarazoso', fueron confirmando una tendencia que se vió completamente confirmada con 'La boda de mi mejor amiga', una de las películas más redondas del género de la última década. Por eso, cada uno de esos estrenos se saluda con un entusiasmo moderado, a la expectativa constante de a que lado de la balanza Apatow tocará situar a la película de turno. En este 2012 que entra en su recta final, le ha tocado 'Eternamente comprometidos' y el veredicto es claro. Éxito. 
     
    El tándem creativo formado por Nicholas Stoller y Jason Segel, el entrañable Marshall de 'Cómo conocí a vuestra madre', la serie más Apatow hasta la aparición de la excelente 'Girls', ya dieron muestra sobrada de su talento en la notable 'Paso de ti' pero, en esta ocasión, elevan el listón con una película que reflexiona con inteligencia y ternura acerca del paso del tiempo como el culpable invisible del deterioro de las emociones, especialmente si se espera un momento perfecto para llevar a cabo la culminación total de una relación, sea cual sea el suceso que lo marque, la idea absurda de que nosotros tenemos la capacidad de controlar las cosas más importantes, los recuerdos, las ilusiones, los miedos, el amor o el olvido. Y aunque adolezca de una duración algo excesiva, esta historia de una pareja a lo largo de cinco años se sigue con interés, compartiendo con ellos sus sentimientos y sensaciones, los conflictos emocionales que hacen acto de presencia cuando menos se les espera (¿o es todo lo contrario?), riéndote gracias a unos secundarios de primera categoría, con un alto número de gags que funcionan a la perfección y con una vertiente dramática que, aún con posibilidades de caer en el tópico, se eleva gracias a la interpretación de Emily Blunt, una de esas actrices con capacidad para traspasar la pantalla con suma facilidad, ayudada por un Segel protagonista contenido y con más matices de los que pueda parecer a primera vista. 
     
    Su química, evidente y cómplice, es la mejor de las bazas de una película repleta de encanto, diversión e inteligencia, a lo que toca sumar un riesgo asumido digno de aplauso, el de comenzar una comedia romántica por su final 'lógico', una pedida de mano acompañada del 'Sweet Thing' de un Van Morrison omnipresente a lo largo del relato. Por eso, cuando suena esa canción o las también presentes 'Into the mystic', 'Crazy Love' o 'When that evening sun goes down', la película parece instalarse en un estado de delicadeza hasta ahora inédito y que permite al espectador, cinéfilos empedernidos incluidos, creer en la vuelta al mejor clasicismo de un género, la comedia romántica, que gracias a películas como 'Eternamente comprometidos', anula temores, prejuicios y advertencias, permite su reivindicación e, incluso, otorga licencia para entusiasmarse. 

     

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