Blog 
Pantalla Grande
RSS - Blog de Alberto Frutos Díaz

El autor

Blog Pantalla Grande - Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


Archivo

  • 14
    Diciembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    'El Hobbit. La desolación de Smaug' - Homenaje al relleno

     

    Hace un año, por estas mismas fechas, me comprometí a darle a Peter Jackson la oportunidad de revancha después de la decepcionante primera entrega de su macroadaptación de 'El Hobbit', un cuento convertido por arte de magia, y negocio, en trilogía. Aquella, llamada 'Un viaje inesperado', se tratataba, nada más y nada menos, que de un prólogo elevado a categoría de película con un inicio lastrado por un ritmo que brillaba por su ausencia. Su segundo tramo, sin embargo, nos devolvía la épica y el entretenimiento mayúsculo que todos esperábamos. Por eso, y porque estamos hablando de los responsables de una de las trilogías más apabullantes de la Historia del cine, uno casi que perdonaba los errores y se quedaba con la sensación final para agarrarse a la esperanza de que, en sus sucesivas entregas, todo aumentaría en calidad. Por desgracia llegamos a esta segunda parte y, pese a crecer las virtudes, continúan los errores. 

     

    Si la pregunta es si 'La desolación de Smaug' es mejor que su predecesora, la respuesta es sí. Sin embargo, si la cuestión se basa en si funciona como película independiente, las sensaciones son mucho más negativas. A lo largo de estos 160 minutos, repito, 160 minutos, Jackson y su equipo son capaces de arreglárselas para construir algunas escenas impecables, ahí tenemos la huída en barriles, pura aventura clásica, pero no pueden controlar su obsesión por una solemnidad constante que, en este caso, está al servicio de la nada. Porque esta historia continúa siendo un gozo visual, aunque ya nada sorprende, pero narrativamente se ha convertido en algo inflado, excesivo, interminable. Sus personajes caminan por ella sin alma, perdidos entre un relato que deja su espíritu de cuento familiar escondido para ponerse a los pies de la grandilocuencia de la Gran Producción, un 'buscataquillas' constante que desvela su naturaleza en esa última escena que podría ser, fácilmente, una máquina tragaperras convertida en celuloide. 

     

    Y pueden estar tranquilos porque el público responderá, las arcas se llenarán y la Tierra Media nunca terminará de perder su encanto del todo. No conviene, por diferencias argumentales y de tono, comparar este proyecto con la trilogía del anillo, pero esa sombra es tan alargada, el listón tan alto y las expectativas tan justificadas que da rabia. Y pena. Porque Peter Jackson es un excelente director y  'El Hobbit', en sus manos, habría funcionado a la perfección con una sola película. O dos. Pero nunca en forma de tres veleros disfrazados de transatlánticos. Por poner un ejemplo aún más claro, Smaug, el auténtico reclamo de esta secuela, es algo tan espectacular de observar como pesado de escuchar. Algo similar a lo que ocurre con la película. La cima del relleno, la demostración más evidente de como estirar una historia. A sus responsables les toca el año que viene cerrar el chiringuito, recoger el tesoro, bañarse en oro y a otra cosa mariposa. ¿Revancha? No. Pereza.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook