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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 29
    Noviembre
    2011

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    'El gato con botas' - Exceso de ternura

    Conviene ser sinceros desde el comienzo, sin medias tintas. ‘El gato con botas no es divertida. Y no lo es por culpa de sus personajes. El felino que dinamitó la saga ‘Shrek’ comenzando como secundario en su segunda parte y robando todas las escenas en las que aparecía ha quedado retratado en este spin off firmado por Chris Miller, responsable de la infravalorada ‘Shrek Tercero’ y  ‘Lluvia de albóndigas’, una de las joyas ocultas del cine animación de los últimos años, por la sencilla razón de que una película como protagonista le queda grande. Tampoco ayuda en exceso un conjunto de secundarios sin fuerza alguna, en especial la gata a la que pone voz Salma Hayek, una compañera de andanzas que se convierte en la gran sacrificada de una historia que se centra bastante más en la amistad entre su protagonista y Humpty Dumpty, un huevo que es, con diferencia, el personaje en el que más se profundiza.

    El principal problema de ‘El gato con botas’, la falta de gags memorables y  la sorprendente ausencia de carisma de su protagonista, no empaña la faceta más conseguida de la película, su sentido de la aventura pura, casi clásica, la combinación del spaghetti western más reconocible con los aspectos de fantasía e ilusión que, paradójicamente, la saga del ogro verde parodiaba con inteligencia y genialidad en sus dos primeras entregas. Brilla con especial intensidad un primer tramo repleto de energía y aciertos visuales como la presentación de Kitty o la persecución por los tejados, escena que resume mejor que ninguna otra lo que pudo ser y no fue. A partir de ese momento, y una vez Dumpty entra en escena, la película remarca sus aspectos más infantiloides a favor de una historia demasiado débil y que solo alza el vuelo en su emotivo desenlace.

    Superior a la innecesaria cuarta entrega del ogro verde, ‘El gato con botas’ termina convirtiéndose en una oportunidad perdida, aunque la taquilla conlleve lo contrario, para revitalizar una saga hundida o, al menos, comenzar una nueva con el felino como protagonista. Ni siquiera el talento innato de Antonio Banderas, descarado y comedido, sirve para que el gato aúlle con la intensidad esperada. Una película que divertirá a los más pequeños pero que desaparecerá de la memoria de los mayores demasiado pronto. Justo lo contrario que siempre pretendió la saga que dio vida a este gatito con exceso de ternura.Mejor un ovillo que una espada.

     

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