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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 23
    Febrero
    2013

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    'El atlas de las nubes' - La virtud del término medio

    Los extremos nunca son buenos, la virtud está en el término medio. Desconozco las veces que he escuchado esa frase a lo largo de mi vida, siempre con una orientación destinada al consejo y que me situaba de nuevo frente a la relación teoría/práctica, es decir, lo primero es fácil, lo segundo. menos. Encontrar ese equilibrio en la vida no es una tarea nada sencilla y en el cine, a pesar de contar con los instrumentos que aporta el arte, tampoco lo es.  Los hermanos Wachowski, responsables de reinventar y (re)destruir el cine de ciencia ficción en una misma trilogía ('Matrix'), dejan de lado la psicodelia loca y petarda de la inclasificable 'Speed Racer' para intentar el más difícil todavía, la adaptación de la novela inadaptable de David Mitchell, el contar la historia del ser humano, el viaje de las almas a través del tiempo, el descubrimiento constante del viajero itinerante, la esencia misma del paso del tiempo, el amor y los cambios. Todo eso está en 'El atlas de la nubes', tres horas cuyos propósitos y ambiciones no se esconden, ni descansan ni dejan al espectador descansar a lo largo de un trayecto en forma de puzzle.

     
     
    Con la inestimable ayuda de un director tan interesante como Tom Tykwer, los Wachowski lo quieren contar absolutamente todo, desde todos los puntos de vista posible y, por lo tanto, usando todos los géneros cinematográficos posibles. El cine dentro del cine, el drama romántico y pasional, el thriller clásico de los setenta, la ciencia ficción, la comedia delirante y surrealista, la aventura futurista o, incluso, el cine histórico. La abolición de la esclavitud, la bisexualidad, la vejez, el romance a través de los años y su evolución, la solidaridad, la familia, la muerte, la revolución contra el opresor, todo, absolutamente todo, cabe en una película que es muchas películas a la vez y que, pese a ofrecer un trabajo maestro en su sala de montaje, capaz de hacer que nos acostumbremos a su compleja narrativa hasta llegar a dotar a todo de un sentido que, al comienzo, se intuía como imposible, tienen tantos fallos como logros.
     
     
    La factura técnica es, evidentemente, uno de sus grandes puntos a favor. Imaginativa y arriesgada, su aspecto visual,acompañado por una maravillosa banda sonora, es capaz de trazar conexiones entre todas las historias sin que resulte forzado. Al contratio, que un mismo reparto se enfrente a cinco personajes, mínimo, por cabeza, es original aunque desproporcionado, algo que está en la naturaleza implícita del film, por lo que, pese a contar con un Tom Hanks realmente inspirado y un Jim Broadbent capaz de hacerlo todo bien, también tenemos a una Halle Berry cuyo mayor mérito sigue siendo el habernos hecho creer un día que era buena actriz, un Hugh Grant desastroso en todos sus papeles, que es un logro en sí mismo, y Jim Sturgess, un actor que sigue perdido en la nada. Errores de casting que, junto a un metraje tan necesario como desproporcionado, termina lastrando una película que consigue lo que se creía imposible, ser interesante y pedante, excesiva y simple, emocionante y absurda, apasionante y ridícula. Aunque, pensándolo bien, así somos los seres humanos y, a fin de cuentas, de eso habla 'El atlas de las nubes'

     

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