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Santiago Marcelino Leon Luis

Portavoz Nacional de Proyecto Centro. Presidente autonómico de la Comisión Gestora de Proyecto Canarias.

Sobre este blog de Sociedad

Noticias, comentarios y opiniones sobre la vida politica, económica y social de Tenerife.


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  • 29
    Diciembre
    2015

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    Política SOCIEDAD Tenerife

    ¿Muerte o renacimiento de Coalición Canaria?

    En estos momentos, al leer un artículo sobre el resultado electoral de Coalición Canaria, CC en adelante, y sus declaraciones, me viene a la mente una persona que conozco. Es un individuo que cometía toda clase de excesos que su bolsillo, o el del que lo invitase, permitiese.


    Cuando, comentando alguna vez sobre temas de la vida, se le advertía que su comportamiento le traería malas consecuencias, que esos excesos pasan factura, siempre respondía lo mismo, que venía a ser algo así como: “Si muero joven, qué más da. No me va a importar, porque he vivido a tope”.
    Algunos años después, le vinieron los problemas y, lógicamente, no para entre consultas de médicos, hospital, analíticas, resonancias, etc.


    Una vez me lo tropecé y tomamos un café. Me contó sus tribulaciones con la medicina y los servicios sanitarios. Cuando acabo de contarme su cuitas, o por lo menos, de contarme lo que más relevancia tenia para él, le recordé lo que en otras épocas le decíamos y lo que él decía. Se dio por aludido, pero se justificó con la juventud, la inexperiencia, y que no es lo mismo morirse de golpe que a lo largo de graves padecimientos y dolores, que era lo que él no pensaba. Realmente, para nada servía el arrepentimiento ya, lo hecho ahí quedaba, en su cuerpo, en su salud. Pero lo que siempre encontramos en el ser humano es la auto justificación, o es el vecino, o el jefe, o el banco, o el político, o la suerte o la inexperiencia, o la juventud, lo que sea con tal de no reconocer su responsabilidad, la responsabilidad de sus actos y su vida.
    A CC, le ocurre algo parecido.


    Vivió a tope la época dorada, la de las vacas gordas, y como la cigarra, no supo prever y cosechar para la época mala, que vendría, seguro, pero que, en la prepotencia, no se la creía, y no sé si se la creen aún o buscan la auto justificación.


    Vivió aprovechando las coyunturas económicas, sociales y políticas, del deseo de los canarios de tener un autogobierno hasta donde se pudiese, pero despilfarrando y gobernando como si este fuera su feudo, como si Canarias fuera su propiedad, su granja y ellos los granjeros.


    Pero los cerdos, las vacas, los caballos, las gallinas, y demás habitantes de la granja comienzan a rebelarse. Algo anda mal. El granjero está ebrio en la granja y no la atiende, auto complacido en su espirituosa bebida económica.


    Y lo que es más, pretende continuar en su estatus sin corregir, sin darse cuenta de que su sistema no funciona, buscando la auto justificación y culpando de todo a los animales de la granja, sin darse cuenta que son ellos los que los sustentan. Ya se acabaron las subvenciones jugosas, el dinero fácil; ahora los banqueros enseñan los dientes después de años de ardua labor, agazapados y sonriendo hipócritamente, mientras compraban voluntades. Ahora exigen esas voluntades.


    Podemos leer en la prensa:


    Hay que hacer una gran reflexión. Tenemos que valorar por qué no hemos llegado a los resultados de las autonómicas, por qué hemos perdido músculo y hacer una reflexión sobre nuestros propios errores, isla por isla, y sacar conclusiones. Hay que hacer una renovación”, concluía el secretario general del partido, José Miguel Barragán cuando se confirmaba también un retroceso en la Cámara Alta. “Son los peores resultados de la historia de Coalición”, concluía.


    Para que CC pueda resurgir, ha de hacer un acto de reconocimiento con ella misma, no isla por isla, si no de su propio discurso, de su propia existencia y forma de actuar, de su propia filosofía (si tiene alguna) y de su propia doctrina (si existiese). Sus componentes han de ser sinceros consigo mismos y dejar la auto justificación, la autocomplacencia y el victimismo y reconocer todos sus fallos, todos sus dislates. Reconocer que quien los sostiene ahí es el pueblo, ese pueblo que han utilizado y al que en muchas ocasiones, desprecian olímpicamente. Ser humildes de corazón y no solamente de exposición. Tener el firme propósito de la enmienda y, lo que es más, poner en práctica esa enmienda.


    Hay muchas de forma de hacer las cosas, hay muchas formas de llegar al mismo destino. Unas demostrando arrogancia, prepotencia, siendo avasalladores hasta donde su poder efímero les permite, otra por el medio de hacer que todos los componentes de hecho, todos los afectados por esas actuaciones, dejen de ser afectados y tengan ventajas. Esto significa un sacrificio en sus arrogancias y su prepotencia, pero hace que las cosas se enfoquen de otra forma, porque el pueblo, lo que desea es sentirse arropado, protegido y que sus políticos actúan en su beneficio. Y el político debe dejar esa petulancia y prepotencia y hacerse cargo que es un empleado del pueblo, porque, cabe preguntarse: ¿Si el pueblo no pagase impuestos o, si los políticos no pudiesen cobrar sueldo de los impuestos, querrían ser políticos, se pelearían como lo hacen por entrar en el Gobierno?


    Se decía en tiempos de la dictadura, que no era malo que los alcaldes tuviesen derecho a un tres por ciento del presupuesto de las obras públicas, ya que era lo único que cobraban, aunque siempre había negocietes en permisos y obras de particulares. En aquella época solo cuatro alcaldes de España tenían sueldo, los demás eran todos cargos gratuitos, salvo por esas comisiones. Hoy en día está en boca de todo el pueblo como el rodillo de los partidos políticos y su creencia de que son el todo poderoso, han llegado a “exigir” un pago por parte del ciudadano que acomete una obra o acción en que intervenga la municipalidad, se comentaba que, durante la época de la gran economía, un cuarenta por ciento de los beneficios del negocio.


    En fin, eso ya pasó. Ahora toca ocuparse del presente y futuro.


    ¿Y qué presente y futuro espera a aquellos que quieren arreglar los problemas de hoy con herramientas y mentalidades de ayer?


    EL fracaso.


    Quizás me equivoque, como todo humano. Solo puedo predecir las cosas en función de los comportamientos anteriores y conociendo un poquito la mente humana. Proyectar al futuro, como si se hiciese una proyección estadística de un futurible. Pero visto el desarrollo hasta ahora, para poder creer en una renovación, en un cambio de las directrices, en que no va a ser un simple camuflaje, que no van a ponerse una piel de cordero dejando el lobo en el interior, tendría que ver una verdadera acción de cambio. Acción, que no solo intención.


    En un renacimiento hay que valerse de todas las herramientas útiles y aparcar las inútiles, los lastres, las obras muertas, los pensamientos conservadores. Muchas veces, hasta el enemigo más encarnizado, da la posibilidad de una victoria cuando se enfrentan a un enemigo común. Pero para llegar hasta ahí hay que tener una mentalidad abierta, una mentalidad que busca soluciones antes que míseros y patéticos personalismos. Porque en la situación actual, nacional e internacional, el partido que gobierne debe saber y tener las ideas claras de: Hacia dónde se dirige, donde quiere llegar y que medios hacen falta, para luego establecer cómo lograr esos medios, como aplicarlos y obtener el máximo beneficio común.


    Si estoy en lo cierto, y el continuismo es la tónica, pueden cambiar las luces, las bambalinas, las flores y florituras, las palabras de los discursos, pero seguro que no van a cambiar la forma de ver las cosas, porque para eso hace falta tener una mente abierta a cambios, a enfocar las cosas de diferente forma, a encontrar las herramientas, las medicinas, que reparan los errores del pasado y deshacen los entuertos que tanta chapuza ha causado.

    No se trata de corregir solo la imagen, la percepción que a la vista tiene el pueblo; se trata de corregir lo que le pueblo percibe en su casa, en su economía, en su vida. Y eso, los que hasta ahora no lo han hecho, no van a hacerlo. Aunque las herramientas están ahí, aunque los medios están a su alcance y delante de sus narices. Aunque el partido se hunda, y lo peor, aunque sea un pueblo el que sufra su prepotencia, su altanería y estupidez va por delante de todo. Al fin y a la postre, para ellos, los ciudadanos solo son los habitantes de la granja.

     

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