Blog 
Noticias, comentarios y opiniones
RSS - Blog de Santiago Marcelino Leon Luis

El autor

Blog Noticias, comentarios y opiniones - Santiago Marcelino Leon Luis

Santiago Marcelino Leon Luis

Portavoz Nacional de Proyecto Centro. Presidente autonómico de la Comisión Gestora de Proyecto Canarias.

Sobre este blog de Sociedad

Noticias, comentarios y opiniones sobre la vida politica, económica y social de Tenerife.


Archivo

  • 02
    Diciembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La equivocada teoría de los "Radicales Libres"

    Cada cierto tiempo, y en cada área de las actividades humanes, industriales y mercantiles, se pone de moda algún termino o concepto o idea, que marca la “moda”. Es más, parece que el que no entiende esos conceptos, está desfasado. Pero muchos de esos vocablos, conceptos, ideas, marcan tendencias interesadas de quien está detrás de su lanzamiento.

    Últimamente, hemos asistido al boom de los términos “radicales libres” y  “antioxidantes”, vocablos mercantilizados por la industria alimentaria y de la salud, que expresan las ideas o conceptos de que la oxidación de ciertos alimentos en el cuerpo crea “radicales libres”. Estos serian compuestos que han  perdido electrones o crean “huecos” (término utilizado en la terminología de semiconductores para expresar la ausencia de electrón) que dañan las células humanas. Por tanto, su teoría sostiene que para prevenir esta situación hay que consumir alimentos o vitaminas antioxidantes.

    La verdad, desde cualquier punto de vista un poco serie que se mire, esto no tiene sentido alguno, y puede engañar a aquellos incautos que desconocen la materia o no se preocupan de informarse, porque cuando la industria se mete en un fregado de este tipo de marketing, hay que pensar que están obteniendo pingües beneficios.

    Veamos: Los “radicales libres”, para llamarse tales, tienen que poseer polaridad o positiva o negativa. Según esta teoría, el proceso de oxidación de los alimentos en el organismo crea “radicales libres”, por tanto ellos tienen que ser de la misma polaridad; de lo contrario al ser de distinta polaridad, se atraerían desapareciendo inmediatamente, por lo cual no existirían los “radicales libres”.

    Si suponemos que esos supuestos “radicales libres” tienen polaridad positiva, idea que sostienen sus promotores, todos esos “huecos” positivos se irían inmediatamente a la superficie de la piel ya que el cuerpo humano es un excelente conductor de energía (o lo que es lo mismo, se crearía una corriente de electrones para neutralizar esos huecos en el interior, donde se supone que están esos “radicales libres”. Recordando que cargas de la misma polaridad se rechazan, la piel se cargaría positivamente. Y si esto ocurriera así, recibiríamos descargas eléctricas siempre que nos diéramos la mano con otra persona.

    Por ejemplo, si caminamos descalzos en una habitación alfombrada en un clima seco, normalmente, nos cargamos de energía positiva. Si luego tocamos algo metálico conectado a tierra o nos damos la mano con alguien, experimentamos una descarga eléctrica. Este si es un fenómeno de los “radicales libres”.

    Esto prueba la excelente conductividad del cuerpo humano, y para mejor comprobarlo, cuando estamos así cargados, coger una llave y tocar con ella la llave del agua o una baranda o marco de ventana o puerta metálica; se ve como saltan  chispas eléctricas.

    Pero si sabemos que en el cuerpo humano hay una red de alta conducción de energía similar a la de los nervios, vasos sanguíneos y sistema linfático. Y, cuando los verdaderos “radicales libres”, como pueden ser iones negativos que se encuentren en la atmósfera, entran en el cuerpo de, no circulan al azar.

    Estos elementos entran y salen del cuerpo por esta red de alta conductividad, y que tiene puntos específicos localizados por todo el organismo.

    Ocurre que, de forma general, las corrientes eléctricas siempre toman el camino de menor resistencia, o sea, el camino de alta conductividad. Estos puntos son medibles, y sabemos que se corresponden a los puntos de los meridianos de acupuntura que los sabios chinos de la antigüedad descubrieron.

    Si pensamos con detenimiento, podemos darnos cuenta que esa red, o sistema de alta conductividad, es como un pararrayos; su misión es evitar que una descarga eléctrica dañe los sistemas conectados a la corriente eléctrica.

    Podemos, pues, ver que si no fuera por esta red de alta conducción de energía, en nuestro organismo, esos radicales libres viajarían indiscriminadamente. La naturaleza ha creado este sistema de protección para poder vivir en un medio del que estamos recibiendo de forma continua auténticos radicales libres. Y, por tanto, si de verdad se produjeran “radicales libres” en nuestro cuerpo, al igual que los procedentes de la atmosfera, serían descargados por esta red de acupuntura.

    Realmente, estos radicales libres que pululan en nuestro medio, llamado atmosfera, como los iones negativos, son benéficos, porque estimulan los pasos de alta conducción.

    Cuando se vive en áreas urbanas se pierde el beneficio de estos iones negativos, en cambio, en áreas marinas y de alta montaña, hay una gran concentración de iones negativos. Esto hace que la gente viva más años en estas zonas.

    Luego, si esos “radicales libres”, que son acusados de causar tantos problemas de salud, existieran, la solución sería poner un generador de iones negativos en la habitación, y no hay necesidad de tomar antioxidantes.

    La verdad es que el metabolismo crea unos productos ácidos tóxicos, aunque también es verdad que gracias a estos procesos de oxidación vivimos. Esto indica que no son esos “antioxidantes” la solución.

    La realidad es que los desechos ácidos tóxicos producidos por el metabolismo, es lo que debemos eliminar. Por tanto, hay que atender a aquellos alimentos que ayudan  a la neutralización, transformación ó eliminación de estos desechos ácidos.

    Quizás, la industria alimenticia llame, equivocadamente, a esto “antioxidantes”.

    Cierto que los elementos ácidos tienen iones radicales de hidrógeno (H+), pero no son libres. Siempre se encuentran apareados con elementos ácidos orgánicos o inorgánicos sin  iones de hidróxido (OH-). Esto crea un medio ambiente ácido.

    Una de las formas de reducir los iones H+ es unirlos con iones OH-, formado agua. Por tanto, el agua alcalina es el mejor producto para alcanzar este objetivo.

    Como podemos apreciar, se llama “radicales libres” a los productos de desecho ácidos originados por el metabolismo, con lo que se comete un error, y que puede llevar a conclusiones erróneas.

    La verdad es que deberíamos sustituir esas expresiones por sus correctas, para que nuestra mente se haga una clara idea de la situación y pueda aceptar más fácilmente sus soluciones. Basta con cambia el término “radical libre” por “desecho ácido” y “antioxidante” por “elemento alcalino que neutraliza los desechos”, y  toda la literatura escrita sobre la teoría de “radicales libres” tendrían validez científica.

    La mala administración de nuestro sistema personal en el tema de la eliminación de desechos, provoca un envejecimiento y propensión a enfermedades. Y comprender, de esta forma, que debemos llevar una dieta alcalina, nos lleva a aceptar los pequeños inconvenientes que se suelen presentar en los cambio de hábitos y los pequeños sacrificios al eliminar aquellos elementos que, de forma intencionada, la industria alimentaria nos induce a consumir, llegando a crear adicción, inclusive.

     

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook