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Mirada Exterior
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  • 27
    Septiembre
    2016

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    Hillary y Trump, empatados en ataques

    Hillary Clinton es a Donald Trump lo que Mariano Rajoy a Pedro Sánchez, al que, todo sea dicho, ya le gustaría tener la popularidad del candidato republicano. El primer debate entre los aspirantes a la Casa Blanca se saldó ayer con empate y la sensación de que el nominado por el partido del elefante culpa de todos los males del país a la contrincante, ex secretaria de Estado y antigua amiga.

    La aspirante demócrata aguantó las ironías del neoyorkino pero le faltó ingenio para sortear los pullazos de un Donald cómodo en ese papel de nuevo garante de la prosperidad estadounidense. Las encuestas van muy ajustadas, el cara a cara de anoche también. El ocho de noviembre puede pasar cualquier cosa. Una posibilidad es que gane Trump, algo nada nuevo para quien siga de cerca la campaña. Hillary anunció un plan para combatir al DAESH, (ISIS para los candidatos americanos) y su rival se cansó de recalcar los miles de millones que Estados Unidos se gasta en contribuir a la OTAN y en firmar la tregua con Irán, estipendios multimillonarias que Donald considera que deben ser repartidos entre el resto de países de la Alianza Atlántica. Y es que otra cosa no, pero el millonario, (así se le considera aunque no haya hecho pública su declaración de la renta), tiene una calculadora en el cerebro que le mide todo en términos monetarios. Para él Oriente Medio es “un lío enorme” gracias a la retirada del ejército americano de Irak, decretada por Obama y ya planificada por George W. Bush, como le recordó Hillary. La ex secretaria de Estado, vestida de rojo, color del Partido Republicano, recibió duras acusaciones de Trump, con corbata azul “demócrata”, como causante de la expansión del autodenominado Estado Islámico por 30 países. Hillary intentó atacarle por el apoyo del candidato, en su día, a la guerra de Irak, pero ni con esas consiguió brillar.

    Así que Donald y Hillary parecieron lo que son: dos viejos amigos enfrentados lanzándose dardos envenenados en el escenario de la Universidad Hofstra de Nueva York –en Estados Unidos los debates se hacen en las universidades, donde los alumnos aprenden a el arte de la oratoria- con un moderador, el periodista Lester Holt, de la NBC, pro Hillary, que intentó, con escaso éxito, sacar de sus casillas al magnate, reacio a al gran tratado comercial con países asiáticos que defienden los demócratas.

    Bien al contrario, el candidato se crecía a medida que avanzaba la noche. “Tengo un temperamento ganador, se como ganar, ella no, le falta vitalidad”. Así lo cree firmemente, a pesar de que la señora Clinton le dijo algo así como: “Donald, te picas a la mínima, ese no es el temperamento para ser comandante de este país”. Ahí sí habló la experiencia. Ocho años como primera dama, cuatro como secretaria de Estado y unos cuantos como senadora, dan para mucho.
    Hillary, de 68 años, que recibió el abrazó de su hija Chelsea al final, se está dejando la piel en la campaña. La reciente neumonía que la obligó a descansar unos días le pasa factura debilitado. Donald, a sus 70, aguanta el tipo, aunque las huellas del cansancio también se atisban en su rostro ojeroso y hasta en el tupé que ayer parecía menos poblado. Tampoco le faltó su gente en el público, con su esposa Melania y su hija Ivanka a la cabeza de la delegación. Hoy mismo el aspirante a presidente, obsesionado con combatir la guerra cibernética y la proliferación de armas nucleares, se reúne con hispanos en Miami, esta vez en serio.
    La campaña del candidato, al que no votará el ex presidente Bush, ha pedido a unos 150 hispanos del sur de Florida que participen en una reunión en el Centro Koubek del Miami Dade College, donde fue profesora Carme Chacón. Trump planea una actividad de recaudación de fondos en Miami de $25,000 dólares por persona. El almuerzo programado para el 8 de julio en el restaurante Versailles fue cancelado después de un tiroteo mortal de policías en Dallas. El encuentro fue fijada denuevo para el 26 de julio, pero quedó suspendido de nuevo. A la tercera irá la vencida. Florida es una plaza vital para ganar las elecciones,donde Trump tiene gran parte de su imperio. De momento, va por detrás de Hillary entre los hispanos, salvo, y atención a un dato clave, entre los cubano americanos, de voto republicano desde los tiempos de Kennedy, ahora en franco desacuerdo con la apertura de Obama al régimen castrista.
    El día ocho de octubre llegará el segundo debate, esta vez en Washington y una cosa es segura, Europa volverá a pasar de puntillas, más bien ni existirá.

     

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