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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 04
    Agosto
    2015

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    Veranos del ayer

    Situémonos en algún verano de los años 60 en Alicante… Tanto si usted los vivió como si no fue así, retrocedamos en el tiempo sin ayuda de ninguna máquina. Tren con destino… Y a pasar unos días en el mar. Llegada por la mañana tras un largo viaje nocturno en los vagones con compartimentos arrastrados por una antigua locomotora.

    “¿Buscan ustedes habitaciones?”, preguntaban unos señores a los viajeros al apearse. Habitación en la calle Madrid. En el Raval Roig. La plaza del Topete quedó borrada y la ermita del siglo XVI, cuyo edificio se remontaba al XIII, se derribó, increiblemente, en 1973. Las casas bajas de Virgen del Socorro o una horchatería con rica horchata. Unos chapuzones en el hormiguero del Postiguet… Una avioneta lanzaba postales y unos pocos balones playeros. Un aperitivo en la taberna de Ismael, en la misma calle, y la comida en una casa con más gente.

    Veranos del ayerDos hermanas, Maruja y Paquita, hablaban un valenciano muy alicantino, y Vicentín, el hijo de la primera. Al lado de la casa, una pequeña pescadería, con sus frescos filetes de emperador traídos de Santa Pola, y otra vivienda con un primo de estas dos señoras al que llamaban El Brujo. Tenía una hija muy mona, por cierto. Un poco más allá, la tienda de ultramarinos.

    En la playa del Cocó, un gran cartel de cervezas El Neblí y unos coches de choque que desprendían canciones. Una de ellas, Jardín de rosas, de Lynn Anderson, intérprete que acaba de irse. Una entrañable canción desde entonces. Vean un vídeo al pinchar el enlace musical de abajo.

    Los paseos por la tarde… El puerto con sus tinglados y unos cochecitos para montar en una pequeña pista situada en el parque de Canalejas. La concurrida avenida de Alfonso el Sabio con sus viejos tranvías… Aquel cine de verano de la terraza Rex, en la calle Gravina, o la pantalla grande en el ruedo de la plaza de toros con sus sillas en la arena a siete pesetas. Tres pelas en el graderío. Programa doble y un señor ofreciendo cervezas y refrescos para regar el bocata.

    Veranos del ayerLa tómbola benéfica, situada en lo que hoy es la esquina del Meliá, organizaba el espectáculo todas las noches con su cajón sorpresa ante multitud de veraneantes, madrileños sobre todo, en los inicios del boom turístico de sol y playa. La visita obligada a Santa Bárbara pasando por el largo túnel y subiendo por el ascensor. Todavía podían vislumbrarse dos balnearios en la playa y el concurrido restaurante Rompeolas…

    Alicante continúa. Con luces y sombras, pero al pie del cañón. El tiempo pasará, canta el negro Sam al piano en la inmortal Casablanca, con Rick e Ilsa. Unas postales en color o algunas fotos en blanco y negro evocan aquellos veranos del ayer que perviven en algún rincón de la memoria.     

    Pinchen este enlace de cine  https://youtu.be/-CsocXQUQzQ

    Pinchen este enlace musical  https://youtu.be/PbQ3SftHcgg               

     

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