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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 03
    Junio
    2014

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    Un antes y un después

    Tras la gira por distintos países del Golfo Pérsico y después de superar el bache por la salud, el Rey tira la toalla y cede la corona a su hijo. Estaba esperando el instante y que España dejará la recesión de alguna manera. Pretendía recuperar puntos, lavar la figura, plancharla lo mejor posible y perfumarla antes de traspasar el negociado. Evidentemente, la inoperancia, los deslices o los tropezones en los últimos tiempos mermaron el nivel de calidad de la Monarquía.

    Como ven, las circunstancias de la realidad de nuestro país se amontonan. Bueno sería ablandar un poco los ánimos ante la abdicación real y no caer tan fácilmente en ciertas tentaciones. La noticia coincide con los días después de las elecciones europeas y el vuelco electoral que se impone en principio. Justo es reconocer los aspectos favorables a lo largo de los 39 años de Juan Carlos I en el trono. Y que la serenidad presida el momento histórico.

    Decíamos lo de dejar atrás la recesión… Ahí está la estabilidad financiera. Pero no podemos hablar de recuperación rigurosa a base de suprimir el oxígeno y quitar derechos a la gente. Por eso, para endulzar la amargura, Rajoy saca de la chistera un plan. El de relanzamiento de la economía española para invertir, con iniciativa privada y del sector público, en infraestructuras o reindustrialización. No se puede hablar de creación de empleo neto con una reforma laboral que estimula los abusos y la precariedad crónica en el marco de la galopante pobreza. 

    El Ejecutivo popular, naturalmente, necesita recuperar su lastrada estética con números de prestidigitación política y extraer conejos del sombrero para recuperar votos de cara a próximos comicios en el horizonte. Ya ven. Cospedal hace lo mismo interpretando su personaje de presidenta de Castilla-La Mancha. Sale al balcón circense y anuncia, ayudándose con un megáfono, inversiones centradas en la sanidad, la educación y los servicios sociales.

    Los mayores expertos a la hora de tumbar la democracia y los servicios públicos, con sus llaves de judo, tocan el bombo, lanzan cohetes y obsequian quirófanos y nuevos centros de salud. La reina del diferido quiere implantar el plurilingüismo en toda la educación pública en el curso 2018-2019. Alumnos políglotas, pero sin perspectivas de futuro con la siembra del PP. “Busque, compare y si encuentra algo mejor no lo compre”, es el lema de la presidenta autonómica y de los suyos. Nos conmueven la propaganda y los dulces, en forma de innovación, desarrollo tecnológico o contra el desempleo juvenil, de esta “defensora” del diálogo y de las libertades.    

    Al margen de estas cuestiones, hay una pregunta que surge estos días. ¿Es Podemos un fenómeno transitorio o va a durar? Según Pablo Iglesias, el primer elegido, “nuestro voto no es un voto de protesta. Es un voto de cambio de lo nuevo por lo viejo”. Y sólo en cuatro meses de vida. Es obvio que la frustración ante la falta de una verdadera salida social de la crisis alimenta al grupo de este profesor universitario, la nueva estrella mediática que defiende lo de “Programa, programa, programa” para llegar a acuerdos con otras formaciones de izquierda. Aquel slogan que popularizó Julio Anguita.

    El PSOE, mientras tanto, busca secretario general del partido tras la vacante ofrecida por Pérez Rubalcaba. A los socialistas les urge limpiar las manchas del pasado mas reciente y convencer con una clara y sólida alternativa. No sirven las operaciones de maquillaje ni cambiar sólo la estética con otras caras, sino que se impone la necesidad de ofrecer respuestas viables y progresistas a los problemas de las personas. En fin. Las elecciones europeas marcan un antes y un después, y lo mismo podemos decir de la esperada decisión del monarca al colgar las botas    

     

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