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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 13
    Abril
    2016

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    No tienen arreglo

    Tengo un taller de 15 metros cuadrados donde se reparan… En uno de los cajones hay un montón de ojos de vidrio que compré hace años. Los que se fabrican actualmente son demasiado brillantes. Desentonan. Se paran frente al escaparate, y más de uno, no exento de ironía, dice que esto es la casa de los horrores.

    Por curiosidad, otros pasan al interior y creen lo mismo. Ríen y toman fotos para el álbum turístico de sus recuerdos. Lo cierto es que el taller, señoras y señores, es toda una institución. Funciona desde hace mucho tiempo y sigue coleando.

    Utilizo hojas de afeitar usadas para cortar… Me las regala un barbero. Y hay abundante papel de lija porque no es fácil encontrarlo en las tiendas. Pero no me gustaría desvelar muchos secretos de este negocio para que ustedes acudan y lo vean directamente.

    No tienen arreglo

    Trabajo doce horas diarias en el taller de reparaciones. De lunes a viernes y los sábados hasta el mediodía. Los precios son asequibles porque nadie vendría si no fuese así. En el sótano se amontonan centenares de cuerpos y cabezas viejas… Todos suspendidos para que no se deterioren en el suelo.

    Algunos vienen para reparar algo y después no acuden a recogerlo. Ya forman parte de la historia del negocio. De lo que somos. Coleccionistas y familias nobles, entre otra clase de público, componen la clientela. Quizá se pregunten qué se cuece en el establecimiento…

    Se trata de un hospital. De muñecas exactamente. Viejas y polvorientas. “¿Es aquí donde las arreglan?”, pregunta un ejecutivo con una Barbie mutilada. Existe el apego sentimental hacia un determinado muñeco. Piezas de decoración que nunca sirvieron para jugar. Muñecas antiguas con cabeza de porcelana y cuerpo de madera o papel maché. Muñecas destartaladas, no diabólicas… Un tesoro de aspecto tétrico, eso sí.

    En definitiva, un taller de reparaciones y todo un museo. En Roma, cerca de la plaza del Popolo. El llamado Hospital de las Muñecas. Entren, vean o traigan alguna para reparar. ¡Ah! No se admiten muñecotes de políticos… Muchos, por una u otra razón, no tienen arreglo.             

    Pinchen este enlace de cine  https://youtu.be/uD-Onn4LEho  

     

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