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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 22
    Agosto
    2017

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    La isla, o tonto de verano (12)

    No había ninguna isla, pero el ayuntamiento la puso, ya que para eso, entre otras cosas que son necesarias poner, están los ayuntamientos. Aprovechando que el mar está hecho, hubiera sido una pena no poner una isla con lo bien que están las islas cuando están hechas.

    Un señor se ofreció voluntariamente para habitarla... Como no tenía barca ni barco se tiró al agua y nadó. Al llegar a la isla se encontró con otro señor que había llegado primero. “¿Es usted turista o habitante?”, le preguntó. Y era turista. “Creo que he llegado muy pronto y aquí no hay nada”, dijo. “Me marcho y ya volveré otro día, cuando todo esté ya hecho con sus casas, la playa, una iglesia y todo lo demás”.

     La isla, o tonto de verano (12)

    El otro se quedó con la idea de hacer esas cosas tan formidables para que la isla no fuese una isla desierta con la cara triste. Llegaron más y se hicieron amigos y residentes de la isla que puso el ayuntamiento en medio del agua. Se construyó la playa, y los turistas empezaron a llegar para bañarse y comer tortilla.

    Acudieron vendedores en busca de clientes que quisieran comprar gaseosas y bombón helado. Otros vendían toallas, trajes de buzo y bañadores por si a algún despistado se le había olvidado ponérselo. O sea, que la isla se llenó de veraneantes y no cabía ni uno más porque podía caerse al mar y no salir.

    La isla, o tonto de verano (12)

    Unos señores hicieron restaurantes para que nadie pasara hambre, y servían pescado fresco, que no dejaba de colear, y gambas muy serias con bigote. Hoy puedes ir a esa isla pagando la entrada y ya está. Es mejor que no se llene de gente porque con el exceso de peso podría hundirse…

    De todas formas, visítenla si no han ido. O vayan nuevamente a comer. El restaurante pone la cazuela, y usted, el arroz.     

    Pinchen estos enlaces de vídeo

    https://youtu.be/Eimni5iSssY

    https://youtu.be/5QlWwHBZnic

    https://youtu.be/bPaIsW0wJmw                

     

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