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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 22
    Enero
    2012

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    Inocente, inocente

    No sé qué hacer. Francamente. No, no es fácil acertar y tienes que pensarlo una y otra vez. Debes tomar una decisión y tienes dudas. Puedes decir una cosa o puedes decir otra. Puedes dar en la diana o puedes equivocarte. Cometer un error... Por eso mismo es difícil decidir, adoptar una postura y mantenerla firmemente. Convencido del todo.

    No, no es fácil. Albergo dudas. No sé si razonables o no. Según se mire, veo diferentes respuestas. Pero hay que inclinarse por una. Tener las ideas claras, a ser posible, y decir lo que mejor proceda. Debo pensarlo un poco más. Darle más vueltas al asunto... Llegar a una rotunda conclusión a base de argumentos lógicos. Lo pensaré con mayor tranquilidad hasta tenerlo muy claro para no confundirme. Supongo. Pensemos. Vuelvo enseguida...

    Ya estoy de vuelta. No he tardado mucho. Ahora sí tengo una respuesta firme y decidida. He dado con ella y voy a contestar. Está completamente decidido y sin ningún género de dudas. Así que, como presidente vuestro que soy, no admito regalos a cambio de favores y suculentos negocios dentro de una infumable trama de corrupción. 

    ¡No y no! No quiero trajes ni nada de nada. Soy un hombre honrado, austero, sin delirios de grandeza, y no quiero perder mi inocencia nunca. Ni quiero sentarme en un banquillo ni que se dude de mi honestidad particular y política.     

    El caso es que, dicho esto, a ver qué decide la justicia de mis conciudadanos. Espero el veredicto, el dictamen, la sentencia... Soy inocente, creo, de la acusación de cohecho impropio pasivo. O de lo que sea. La absolución es la única salida. Y perdona, Dios mío, a los culpables de esta conspiración contra mí porque no saben lo que hacen.  

     

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