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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 09
    Mayo
    2015

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    Huelga de pelotas caídas

    Van a hacer una huelga de pelotas caídas próximamente. O sea, que dejarán los campos vacíos y nadie podrá acudir a gritar ni a mover banderas. Los aficionados no tendrán ese día la posibilidad de evadirse ni de desahogarse. No se insultara a los árbitros por soplar los pitos. Ni habrá goles. Cientos de miles de individuos matarán el tiempo de otra forma…

    Sin ahogar las penas en el alcohol de los graderíos. Sin ver en la tele las jugadas de sus héroes con botas. Y sin escuchar en la radio las rondas informativas, que anestesian a los oyentes, o el mareante partido de la jornada. ¡Qué horror, Dios mío! No hay derecho. No se puede permitir una huelga de esta clase…

    La indignación podría alcanzar cotas que no alcanzan otras indignaciones con mayor motivo. Será el caos. Un hecho insoportable. La gente desesperada se subirá por las paredes o incluso se lanzará por los balcones. Un país civilizado no debe permitir una desgracia como ésta.

    Vale que te atropellen por otras razones. Bien está que te estafen o que te las den todas en la misma mejilla o en las dos mejillas. Pero una huelga de fútbol no se puede consentir. Ahora bien, es comprensible que los pobres futbolistas puedan lanzar protestas.

    Tienen empleos de calidad baja, bajos salarios, sufren una fuerte presión fiscal, trabajan muchas horas… Hasta los sábados y domingos. Ni suelen conciliar bien sus labores en la cancha y en los entrenamientos con su vida particular, social o familiar.

    Por todo ello es perfectamente comprensible una huelga de pelotas caídas a pesar de los graves inconvenientes para la hambrienta hinchada. Además, exigen diálogo social en el reparto de derechos de televisión y otros detalles meramente corporativistas.

    La mejor solución consiste en una cosa. Que estos muchachos hagan huelga indefinida. Que la población dedique su ocio a otras cuestiones más edificantes y que demuestre su hartazgo por otros asuntos en las urnas.           

    Pinchen este enlace de cine   https://youtu.be/NmWpNYhK67U

     

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