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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 04
    Junio
    2012

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    Hotel Divorcio

    Si ustedes tienen algo más de dos mil euros disponibles se pueden divorciar a lo grande. En un fin de semana a todo lujo. Regístrense un viernes en el hotel de los divorcios y el domingo, cuando salgan por la puerta, el fracaso matrimonial concluye. A esto se le llama celebrar la separación sin tirarse de los pelos.

    Una rápida ruptura para parejas solventes. Ustedes duermen en distintas habitaciones, toman el café mañanero y comen o cenan juntos si les da la gana. Abogados, psicólogos, notarios, agentes inmobiliarios o buitres de semejante índole ayudan a los solicitantes a consumar el divorcio. Asesoran y ponen en marcha los trámites legales. Y la clientela hace turismo y se cae de la bici por los alrededores.

    El alojamiento es de cinco o seis estrellas con sauna, jacuzzi, masajes a la carta, globos y golosinas. Pronto habrá más hoteles de este estilo. Se disfruta del paraje, de las instalaciones y queda uno con las manos libres. Placenteramente divorciado. Si ustedes, eso sí, no tienen algo más de dos mil euros disponibles no se pueden divorciar de ese modo en esta mediocre parada y fonda. 

    Tienen que aguantarse. Porque ni siquiera es fácil romper por falta de recursos. Siempre exisitirá el "ahí te quedas", pero uno se queda ahí y el otro no se sabe dónde. Quizá en la calle o en cualquier rincón. Naturalmente, por muy indisoluble que sea para la Iglesia, el matrimonio se puede disolver, aunque la disolución por el procedimiento del ácido clorhídrico no es la fórmula más sensata ni la más aconsejable.

    Quienes más tienen, con la ayuda de los que tienen menos, hacen lo que les viene en gana y se divorcian a su manera. De lujo. Es muy probable que en los servicios de este singular hotel de cinco o seis estrellas incluyan próximamente un ilustre folleto de hombres y mujeres disponibles o la posibilidad del intercambio para lo que surja. Los matrimonios se divorcian y cada miembro sale con nueva parejita empaquetada o bajo el brazo. Ya lo ven. El hotel de los divorcios... O el de los líos.    

     

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