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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 07
    Julio
    2014

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    Hogar, caliente hogar

    La playa no está desierta… Las toallas viajan rumbo al mar y las sombrillas se fríen. Muchos nadan. O bucean por las profundidades marinas. Los peces beben como los que beben en el río. Beben y beben y vuelven a beber. Los turistas lanzan pelotas, y éstas dan paseos por la orilla.  

    La gente anda de un lado a otro. Un tropiezo, dos, tres… Saludos, sonrisas, besos o apretones de manos. Las olas dan los buenos días y no dejan de rumorear. La alfombra arenosa está recién peinada, pintada y bien planchada. Una nube interpreta una de esas canciones del verano para amenizar a la gente. Y todos y todas son felices mojándose en el charco. 

    Naturalmente, esto no ocurría cuando el mar y la playa no se inventaron aún. Menos mal que siempre hay inventores que inventan cosas muy interesantes. Como el agua dulce si existía, hubo que coger algunos litros y echar sal. Unos señores los pusieron en un recipiente grande, adornado con arena, y encendieron una bombilla a tope para calentar el verano.

    Si no fuera así, el turismo no sería otro de esos grandes inventos para que las personas hagan las maletas, las abran y las vuelvan a cerrar un poco más tarde. Para que coman calamares en los restaurantes, duerman en hoteles con almohada incluida o en apartamentos con habitaciones, mosquitos y un lavabo.

    Ya ven. Yo no viajo al fondo del mar… Estoy en una silla veraniega, tengo una botella de gaseosa sin burbujas, un abanico, un periódico y el póster de una isla sin nadie en la pared de mi hogar, caliente hogar. Al menos por ahora. No trabajo y no puedo pagar la casa. Perdonen. Voy a meter un pie en el barreño. Con permiso. ¡Qué calor!          

     

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