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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 04
    Abril
    2012

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    Feliz gallinero

    Vivo estupendamente en una granja avícola. Soy una gallina feliz que cacarea, canturrea y pone huevos a la carta: fritos, duros, a la flamenca, de chocolate... De oro a veces. Pongo pastillas para hacer caldo y estoy muy bien considerada por mis superiores. Me dan buenos piensos, luego existo, y me sacan a pasear por el jardín. Tomo el sol y me bronceo las plumas. Pero es inútil. Soy la famosa gallina blanca de siempre.

    Resido en un gallinero rodeada de compañeras muy cotorras que parlotean mucho. Un despertador con cresta suena a las seis de la mañana... Podría despertarnos más tarde. Se pone a cantar Good morning bajo la lluvia, si llueve, y no hay forma de taparle el pico. Trabajo de ponedora por las mañanas y por la tardes. A una amiga que no ponía huevos pasados por agua ni nada, por mucho que se ponía a apretar, la despidieron por falta de producción huevera.  

    Está buscando empleo en otra granja... No es fácil. No hay trabajo por ahí porque se compra y se vende menos. Ni perspectivas de que lo haya, ya que las personas son más pobres. Mi compi deberá reciclarse. ¿Qué futuro tendrá si no? Acabar convertida en pepitoria. Yo, en esas circunstancias, dejaría de ser gallina y me haría perro, que tiene más agallas. Te colocas de vigilante de seguridad en la finca de algún defraudador adinerado... Y a ladrar y a vivir.

    O meterte en el honroso Cuerpo de Policía para encontrar ladrones con tu olfato de sabueso. Raterillos, claro, porque los verdaderos mangantes merecen toda la consideración de la legalidad nacional e internacional vigente. Tampoco estaría mal, aun sin derechos laborales, buscar el periódico a tu señor o traerle las zapatillas a cambio de un plato de gachas...

    Otra solución sería coger el macuto e irte a Groenlandia, vestido de esquimal, y pedir trabajo en un trineo. No sé. Como no soy chucho y todavía soy gallina, seguiré poniendo huevos a la carta y pastillas de caldo para hacer sopa en el hogar -si es que no lo han perdido- de los que padecen crisis con capirote y por decretazo.      

     

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