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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 28
    Julio
    2016

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    Fe, desesperanza y caridad

    ¿Es ahí el teléfono de la esperanza? ¿Está Esperanza? No, perdone. Lo que quiero decir es que busco esperanza porque estoy lleno de desesperanza… Sí. Busco esperanza a tiempo completo. Es decir, por la mañana, la tarde y la noche. A tiempo parcial no.

    ¿Ustedes la envían empaquetada o es necesario ir allí a buscarla? Lo que me digan. Ya. Tengo desesperanza porque no tengo esperanza por la situación que atravieso. No tengo empleo, no tengo casa, no cobro ni un céntimo… Por eso llamo al teléfono de la esperanza. Por llamar a ver qué ocurre.

    ¿Ustedes pueden darme algún trabajo? Claro. ¿Ustedes pueden darme un piso? Aunque sea de cartón. No importa. Con tal de tener un techo encima… Ya sé que se suele conseguir trabajando. Por eso precisamente les pido un empleo.

    Fe, desesperanza y caridad

    ¿Ustedes pueden darme dinero por casualidad? Tampoco.  Pues como no robe un banco… Qué va. No tengo pistola. Atracaré uno apuntando con el dedo y que me metan en la cárcel para comer y dormir en una cama.

    ¡Ah! Ustedes dan consuelo y consejos. Gracias. O sea, que debo tener fe. Y ustedes ponen esperanza y caridad. No, no tengo trabajo porque lo perdí. Me puse a buscar por todos los rincones y nada. No lo encontré. No tengo casa porque no pude pagarla y me dieron un puntapié en el trasero.

    Pido limosnas en la calle. Unos dan alguna moneda para tomarte un café. Otros te traen el café y no te dan ninguna moneda. Por todo eso y algunas cosas más llamo al teléfono de la esperanza completamente desesperanzado.  

    Lo que no sé es cómo les llamo si no tengo teléfono. Perdone. Hablo solo. Con un teléfono imaginario que no cuesta dinero. Hasta otro día…

    ¿Es ahí el teléfono de la esperanza? Muchas gracias. Espero. Sigo esperando. Esperando. Espero.    

    Pinchen este enlace de cine    

    https://youtu.be/IZEXInlCzFE    

     

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