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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 20
    Agosto
    2014

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    Eterno vagabundo

    Llevo bombín, unas botas enormes, un viejo chaleco y una chaqueta raída. Suelo usar un bastoncillo de caña… Puedo ejercer de camarero o de falso dentista. De pintor, panadero o conserje. He sido campeón de boxeo, empapelador, marinero e incluso bombero o músico ambulante.

    Soy trasnochador y héroe del patín. Estuve en un balneario, tuve una vida de perro y fui emigrante en busca de fortuna. Cogí las armas al hombro y tuve un chico que me encontré en la calle… Lo abandonó una mujer pobre y yo me convertí en el padre adoptivo hasta que su mamá, convertida en popular cantante, lo recupera gracias a mí.

    Recuerdo mis desventuras en Alaska. Menuda quimera del oro… Me hice rico y conseguí a la mujer de mis sueños. Una vez trabajé en la pista de un circo y me enamoré de la hija del jefe. Pero ella se enamoró de un volatinero. Ayudé, trabajado de cualquier cosa, a una vendedora de violetas. Me solían perseguir los guardias. Visité la cárcel injustamente y la joven recuperó la vista. Era ciega.

    Y llegó la gran revolución industrial… Me coloqué en la tediosa cadena de montaje de una fábrica en aquella historia sobre la empresa, la iniciativa individual y la difícil búsqueda de la felicidad. En ese proceso automático de producción me explotaban y quedé en paro y sin dinero. Fui de nuevo a la sombra. Al menos tuve allí comida y cama. Pese a todo, invité a mi nueva chica a sonreír frente a la adversidad. Me cogió del brazo y caminamos hacia el horizonte con la esperanza de encontrar un mañana mejor.

    Una vez, siendo peluquero, suplanté a un gran dictador con bigotillo y manifesté ante el mundo: “En nombre de la democracia unámonos y luchemos por un mundo nuevo que dará a los hombres la oportunidad de trabajar, a los jóvenes un futuro y a los ancianos seguridad”.

    Ejercí de maquiavélico personaje. El señor Verdoux, un asesino de señoras adineradas que, tras casarse con ellas y liquidarlas, invierte el dinero en Bolsa. “Todo es negocio, pero el crimen hace a uno villano y millones de crímenes de guerra te convierten en héroe. Las cantidades son las que mandan”, dije.

    Fracasado, borrachín y triste, di ánimos a una joven bailarina que intentó suicidarse. Fue mi homenaje a las candilejas y a todos los artistas del music-hall, muchos de los cuales terminaban en la más absoluta pobreza. Exiliado en Europa, aún me dio tiempo para ser un rey en Nueva York y hacer una sátira contra los Estados Unidos y el Comité de Actividades Antiamericanas.

    Finalmente conocí a un millonario, que viajaba a Hong-Kong en visita diplomática, y a una hermosa condesa rusa, polizón en un barco. Una sencilla historia de amor con final feliz. He cuestionado la autoridad, he intentado combatir las injusticias y la desigualdad social. Burlarme de los poderosos y proteger a los débiles…

    Dedicado a Charles Chaplin, Charlot, 125 años después de su nacimiento. El eterno y errante vagabundo.  

    Pinchen aquí y vean el emotivo final de Tiempos modernos, con el tema musical Smile (Sonríe), en nuestra terraza de verano: http://youtu.be/BfGFRS9tEgo 

     

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