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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 16
    Febrero
    2012

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    Estrafalario carnaval

    Llega Don Carnal con disfraces, desfiles y cogorzas para ahogar la crisis y las golferías de cinco estrellas. Un carnavalero se cubre o se desnuda cubriéndose para ser más él mismo. La vida es un carnaval todo el año. Y ahora los ropajes estrambóticos son la nota común. En el convento del Ejecutivo, el presidente es la madre superiora. Ruega por nosotros, pecadores, y pellizca a los que no rezan las oraciones del nuevo catecismo laboral.

    Las chicas Mariano visten de brujas y arrean con sus escobas autoritarias a la población. Mucha gente lleva el disfraz de Cenicienta con una calabaza bajo el brazo por cortesía de las nobles autoridades. Pero no se transforma en carroza ni en empleo decente. Otros se ponen trajes de luces fundidas para torear los envites impopulares del bicho oscuro de las reformas. La cornamenta ataca otra vez y hace blanco en las nalgas del personal.

    Los jefes de la cosa económica se disfrazan de obispos para bendecir a los sufridores del globo. Algunos mártires llevan los atuendos de Caperucita Roja con una pancarta de indignación, dispuestos a zamparse al feroz lobo de Bruselas y de Génova 13, rue del Percebe. Los ministros usan guantes de boxeo con el fin de arrearnos mejor a base de sus desajustados ajustes. El vitalicio "Molt Honorable" lleva una chaqueta rota en este grasiento carnaval y pide limosna para comprarse dos o tres trajes nuevos. 

    Altos cargos de hojalata y asesores de lujo descoloridos exhiben vestimentas de espantapájaros pretendiendo espantar bondadosamente a la ciudadanía. La madre superiora del monasterio gubernamental se coloca el hábito de monaguillo cuando viaja a rendir pleitesía a los sumos sacerdotes de la Eurozona, una zona llena de cartuchos de dinámita que caen sobre las cabezas de los habitantes de la agrietada Unión.

    Los pillos de alcurnia usan disfraces de gallo, sacan pecho y se adueñan del corral de todos. Usamos plumas de apache y hacemos el indio pataleando, cacareando o sin decir ni pío. El líder de la oposición ejerce de El Zorro con un paraguas agujereado para paliar los efectos del chaparrón... Los hay que usan el disfraz de un tal Popeye. Comen espinacas por los mares del abuso, donde reinan el Brutus financiero y el despotismo iletrado.

    Unos van de cavernícolas pobres sufriendo los antojos de quienes van de trogloditas ricos. Pierden el trabajo a golpe de porra o salen de sus cuevas a patadas... Menos mal que siempre nos quedará París. El móvil o las teclas desgastadas de un ordenador portátil.           

     

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