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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 02
    Abril
    2012

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    El vía crucis es para el que lo trabaja

    Los nuevos presupuestos permiten que París, Berlín y el resto de la tropa de embaucadores nos obsequien una chocolatina con sabor a hiel. Los ciudadanos van de luto riguroso ante un "acto valiente" y ahora que hemos conseguido ser un "país fiable". Las desigualdades crecen... El crecimiento da marcha atrás y los mandamases de aquí o de allí se muestran felices.

    Los defraudadores transitan en su reluciente trono. Los débiles llevan las cruces en esta cutre procesión a golpe de látigo. Una penitencia para salir presuntamente de la crisis y sanear las almas de los portadores del virus de la protesta. El dolor purifica. Y la denominada amnistía fiscal  es un regalo a los especuladores de alto copete... No importa. Es lo correcto y vamos por ese buen camino que genera confianza a los rufianes que dirigen este culebrón de serie Z.

    Debemos cumplir con la reducción del déficit y con nuestros compromisos presupuestarios de esta única forma. El club de los poetas económicos ya no tiene incertidumbre. La angustia es patrimonio de la población. El dios de los mercados puede seguir haciendo caja tranquilamente y durmiendo a pierna suelta en su colchón forrado de billetes. Esta semana es santa y se conmemora la Pasión de un tal Jesús. Pero el vía crucis de la clase trabajadora es permanente.

    La liturgia de los que tanto velan por nosotros nos castiga al calvario, a palmarla en la cruz de las medidas y de los sagrados recortes. La marcha gloriosa de las tropas genovesas pone la nota de color procesional. Negro, claro. Ésta es la conspiración que los grandes poderes utilizan para reducirnos al mínimo. Se quedan con las treinta monedas de plata, nos invitan a cenar pan duro y a beber tragos de vinagre... Nos llevan al huerto de sus intereses. 

    El remate de la fiesta, como pueblo soberano, consiste en nuestra flamante coronación de espinas. Nos crucifican en lo alto del monte sin resurrección posible. ¿Hasta cuándo? ¿Vamos a decir amén?...     

     

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