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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Blog MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA  - Marc Llorente

Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 10
    Septiembre
    2012

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    El rescate, bien, gracias

    Huía sin rumbo y caí a un pozo vacío sin querer y queriendo. No pude salir sin ayuda. Un día, dos... Me acerqué demasiado y no lo pude evitar. Una pierna fracturada, el brazo roto y magulladuras por todo el cuerpo. Pedir socorro no era suficiente. Solicitar auxilio no funcionaba. Nadie podía oírme. Sin comer, sin beber, sin... Sólo en la oscuridad. Todo lo daba por perdido.

    Un hombre me oyó por fortuna al transitar cerca y pudo rescatarme buscando apoyos. Se lo agradezco mucho. Es el dueño del pozo situado en un terreno suyo. Tiene una casa de campo y servidumbre. Otros cayeron antes que yo en el mismo sitio y ahora trabajan para él. Yo tampoco tenía empleo y me dio uno de servil peón.

    Se curaron mis heridas y ahora vigilo para que no entren ladrones. El señor es rico. Ladro en cuanto veo que alguien se aproxima. Salgo de caza con este caballero, dispara y le traigo la pieza en la boca. Me da huesos como premio por ser un chico excelente y muevo la cola dando las gracias. Duerno en la caseta con un ojo abierto y otro cerrado... Cuido la tierra, recojo los frutos y se los doy a él. Hoy he comido una cáscara muy sabrosa. Es generoso y debo estarle eternamente agradecido por salvar mi pobre existencia. Me rescató al caerme. Cuando huía sin rumbo. 

    Esta mañana cayó un sujeto como yo en el pozo vacío. Ladré... ¡Qué casualidad! Tiene una pierna fracturada, el brazo roto y magulladuras por todo el cuerpo. Sigo a lo mío y hago reverencias al jefe. Debo hacer lo que me pide y un poco más. Y si se enfada por alguna razón, ni media palabra por mi parte. Inclinar las orejas simplemente. El señor se lo merece todo. ¡Todo! Un ángel salvador que me sacó del agujero a cambio de servirle incodicionalmente para siempre.    

     

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