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MICROMONÓLOGOS DE CADA DÍA
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Marc Llorente

Probablemente me conocerán a través de la crítica de espectáculos de INFORMACIÓN. Pero uno también le da al periodismo de opinión y a otros géneros.

Sobre este blog de Cultura

La actualidad social y política, la cultura y la creatividad literaria componen un "ménage à trois" perfecto. El realismo, el surrealismo, el absurdo lógico, la acidez o la ternura pueden darse la mano con unas rápidas pinceladas que expondremos para ustedes.


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  • 17
    Agosto
    2011

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    A golpe de cachiporra económica

    Un cavernícola fuerte y con estaca puso de rodillas a otro cavernícola sin estaca y flojo. Otros cavernícolas con garrotes se hicieron socios para controlar a los flácidos y desarmados. Los primeros manejaban a los segundos y los segundos se dejaban manejar por los primeros, que viene a ser lo mismo. Unos sudaban trabajando continuamente y los otros se lo pasaban pipa viendo cómo trabajaban a su plena disposición. Éstos eran los listos y los demás, los tontos. Ya se sabe que el mundo lo construyen los necios para que viva la gente guapa. Trabajaban mucho, como digo, y los dueños del lugar les echaban migas para comer y seguir currando. Para que estuvieran más felices, los jefes organizaban festejos populares que entretenían a los súbditos. Incluso les permitían votar cada cuatro años con la intención de que eligieran al mandamás que tenía que continuar manejándoles. Se organizó una fuerte revuelta, pero ganaron los trogloditas que administraban el poder a golpe de cachiporra. Y llegó una crisis. Los cavernícolas importantes adquirieron más poderío y los cavernícolas débiles se quedaron con más flojera. Ha pasado el tiempo. Las cosas cambian y nada cambia en el fondo. Ahí seguimos. Los flojos tienen pulmonía, aunque esperan pasar de nuevo al constipado crónico de siempre. Los guapos, mientras, no estornudan nunca. Comen los mejores menús y pasan la factura al vecino para que éste la pague sin probar bocado. Menos mal, Dios mío, que ya no somos trogloditas. O tal vez sí. Con alta tecnología, desde luego.   

     

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