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Ana Sharife

Periodista especializada en Cultura, escribe para Prensa Ibérica y conduce un programa sobre sentimientos en Radio Marca. ...

Sobre este blog de Sociedad

El universo sentimental


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  • 21
    Febrero
    2014

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    Vuelven las curvas femeninas

    El cuerpo femenino es 'el organismo más fascinante del reino animal'. Millones de años de evolución de la especie humana interferida por la cultura han modificado más el cuerpo de la mujer que el del hombre, perfeccionándolo a través de ajustes y sutiles refinamientos que lo convierten en el ser más extraordinario del planeta.   

    Que la mujer haya preservado su vello corporal infantil y huesos más menudos, así como sus labios más visibles y carnosos son parte de esta tendencia evolutiva. Desmond Morris, célebre zoólogo-etólogo inglés, analizando los rasgos biológicos  y  funciones evolutivas de las formas femeninas en su obra La mujer desnuda (2004), señala que 'no sólo el cuerpo de la mujer está mucho más evolucionado sino también sus cinco sentidos, de manera que por su sensibilidad olfativa, son ellas quienes deberían probar el vino”.

    Las curvas femeninas han servido de inspiración al arte de todas las culturas. Formas voluptuosas veneradas desde el Paleolítico hasta el presente, pasando por cananeos, filisteos, fenicios y todas las civilizaciones que le precedieron. Pero centrémonos en el año 2014: desaparece de la escena la mujer excesivamente delgada como reclamo publicitario y en su lugar surge la mujer saludable: mujeres de verdad que muestran con orgullo los atributos propios de su género. La mujer con curvas domina las pasarelas más internacionales. La modelo del año Kate Upton destaca por sus medidas de vértigo, Robyn Lawley se convierte en la más contratada con una talla 42. Es el momento de Scarlett Johansson, Sofia Vergara y Mónica Belluci. Manda la feminidad y la industria se prepara para vender belleza real.

    Así que, ¡atención, que vienen curvas! Aunque lo cierto es que nunca se fueron, siempre permanecieron en el imaginario colectivo masculino. Es más: la mayoría de las mujeres son muy parecidas físicamente al ideal femenino del hombre. Y la psicología evolutiva dicta que los hombres son más entendidos que nosotras en la complejidad del cuerpo femenino y las razones de su construcción, porque la mujer con curvas es como un molde fuertemente impreso en lo más profundo de la mente masculina. Según ellos,  'es lo que hace mujer a una mujer'. Pero en realidad, las razones son mucho más poderosas y no se ajustan a un simple capricho estético: las curvas están relacionada con la buena salud. La grasa en las caderas, los glúteos y los muslos gusta en las mujeres porque al estar diseñadas para la gestación, tienen que aprovisionarse de reservas fácilmente metabolizables en momento de necesidad (hambruna o invierno), así como las piernas delgadas son útiles para correr en caso de peligro.

    Desde el arte prehistórico observamos que es así. Deidades femeninas heredadas de unas culturas a otras representadas con senos y abdomen prominentes. Y una posible explicación es la siguiente: nuestros antepasados primitivos se apareaban por detrás, de modo que las señales sexuales de las hembras prehumanas, como en otras especies, procedían de la parte posterior. Cuando los australopithecus se hicieron bípedos, las hembras tuvieron que buscar otro recurso evolutivo para indicar la disponibilidad sexual: las glándulas mamarias. Por eso la mujer es el único mamífero que las mantiene hinchadas en todas las etapas de su vida.

    Dicen que fue un griego, Praxíteles, el primero en esculpir la forma femenina desnuda en estatua a tamaño natural, pero las primeras estatuillas de barro con forma de mujer datan de la prehistoria, de cuando éramos consideradas mágicas porque teníamos el poder de engendrar. El cambio de una sociedad nómada cazadora a otra sedentaria agricultora otorgó  aún más protagonismo a la figura femenina. Se estableció un vínculo entre la fertilidad de la tierra y la fecundidad de la mujer, responsable de la abundancia de las cosechas y del misterio de la creación.

    Hace unos 30 mil años, una Diosa gobernaba la Tierra, y 'presidía con exclusividad la expresión religiosa de la Humanidad desde muchos milenios antes de que apareciese en escena el primer dios varón y de que se atinara  a conforman la reciente idealización del monoteísmo cristiano', nos cuenta el historiador Pepe Rodríguez en su libro Dios nació mujer.  Es posible que si dejaran gobernar a las mujeres el mundo político y la mayoría de las organizaciones 'mucho mejor nos iría', asegura Morris, 'pues ellas son más prudentes por motivos genéticos. Los hombres, debido a su predisposición natural al riesgo, serán siempre mejores inventores', y por tanto, 'hay más varones geniales que mujeres geniales', pero también 'más varones idiotas que mujeres idiotas', concluye.  

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