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Las Estaciones y Los Días
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Israel Olivera

Periodista. Del norte al sur.

Sobre este blog de Cultura

De lo cultural, de lo político y de lo social


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  • 20
    Abril
    2012

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    Y el gato se zampó a los ratones

    Toda aquella masa soliviantada contra el régimen zapateril que acudieron a las urnas con el voto atenazado entre los dientes como una faca ha sido devorada. Engullidos por un PP que busca en la disculpa europea y encuentra en la crisis económica argumentos para exigir servidumbre a aquellos votantes que les dieron la victoria absoluta en los comicios de noviembre.

    Los propios y los extraños que les votaron se muerden ahora los pulgares, sufriendo en carne propia el copago en sanidad (que no estaba en la mesa del Consejo de Ministros hasta que estuvo), el recorte del 20% en el presupuesto en Educación (una de las presuntas líneas rojas que jamás se iban a cruzar y donde los perjudicados serán los estudiantes de las familias menos pudientes con 36 alumnos por clase en secundaria), del aumento de un 50% en las tasas universitarias (de las universidades públicas que avalaban la meritocracia como medio de mejor posicionamiento social), de la podredumbre de las pensiones que tendrán que desviar entre 8 y 18 euros de la exigua  economía doméstica al pago de las recetas (cuando los populares se jactaban en diciembre y enero de haber subido, con absoluta falsedad y pérfida manipulación, las pensiones)…

    El gato devoró a los ratones.

    Porque las elites económicas (a las que se les aplicará una incomprensible amnistía fiscal si están en el caso previo de haber defraudado sin consecuencias) garantizarán la educación (privada) de sus vástagos, y la sanidad (privada) de sus familias, el acceso universitario (privado) de sus hijos e hijas, el futuro de sus pensiones (siempre privadas)… Mientras el estado del bienestar, que igualaba a la sociedad, que permitía al menos pudiente acceder gracias a su esfuerzo a un futuro mejor, se desmorona. Y en el futuro próximo, una nueva élite cocinada a fuego lento en la privacidad de la sociedad, fraguada en la convicción de que la desigualdad es un hecho natural, gobernará sobre una sociedad hastiada y rota. Mientras los mercados, ese poder omnímodo e invisible, se frotan las manos sabiendo que han vencido en beneficio propio una vez más.

    El gato una vez  zampada, devorada y deglutida la masa de ratones, los regurgitará.

    PD: Mientras el estado del bienestar padece este ataque brutal y a todas luces definitivo, la sociedad se anestesia hablando de monarquías y repúblicas, de elefantes y cacerías, de expropiaciones petroleras internacionales, de fútbol europeo, de los nuevos tertulianos de Sálvame…

     

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