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Las Estaciones y Los Días
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Blog Las Estaciones y Los Días - Israel Olivera

Israel Olivera

Periodista. Del norte al sur.

Sobre este blog de Cultura

De lo cultural, de lo político y de lo social


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  • 10
    Agosto
    2012

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    Una pocilga

    La actualidad se ha transformado en una pocilga enfangada, repleta de lodos y de excreciones varias en la que la verdad, la realidad y el deseo han perdido su razón de ser en aras de la propaganda, la publicidad y el vocerío.

    Un diputado asalta un supermercado en pro de los necesitados sin renunciar a sus privilegios de politicastro en una acción publicitaria burda y nefanda. Desgraciada para los que, de verdad, en esa realidad depauperada, están comenzando a vivir de la caridad ajena.

    Un ministro anuncia en una entrevista televisada por la antes cadena pública y ahora órgano de propaganda que ejecutará una orden de búsqueda y captura contra estos remedos bufonescos de Robin Hood, mientras, sin despeinarse, desmantela la oficina anticorrupción de Baleares y no mueve un dedo para perseguir la canallesca que se agazapa bajo la especulación en Murcia o Valencia.

    Y entre estos lodos, el barómetro del CIS se pelea con una realidad sociológica que subraya la palabra hartazgo sobre todas las otras.

    Por primera vez en la democrcia el índice de abstención supera a PP y PSOE. Y asegura con esta lasitud, esta desgana, esta pereza infinita que los juegos políticos no van a sacar  a nadie de la crisis. A quién extraña vista la calidad de estos gurús de la política.

    Ni los progres abanderados de las injusticias que nunca renunciarán a las prebendas que ofrecen sus cargos políticos, ni tan siquiera como ejemplo.

    Ni los tecnócratas de corbata y fino bisturí, que sajan la realidad y extirpan aquellos tumores que más que malignos, les resultan molestos.

    Y mientras discutimos si el Robin Juz de Marinaleda es un prohombre de la justicia y el ministro un soldado al servicio de la justicial, la pocilga se llena de propaganda irrespirable, ocultando una realidad desesperada en la que están pagando los de siempre que para desgracia, somos todos.

     

     

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