Blog 
Las Estaciones y Los Días
RSS - Blog de Israel Olivera

El autor

Blog Las Estaciones y Los Días - Israel Olivera

Israel Olivera

Periodista. Del norte al sur.

Sobre este blog de Cultura

De lo cultural, de lo político y de lo social


Archivo

  • 30
    Noviembre
    2011

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Marta, que espera

    Desde el fondo de un vertedero, con ojos glaucos, velados por una cortina lechosa, mira. Desde la ribera olvidada de un meandro del Guadalquivir, ovillada y comida por los peces insensatos, mira. Intenta llamar a su padre, a su madre, buscar refugio y consuelo. Las palabras no brotan de su boca. Silencio.

    Y mientras, el tipo que presuntamente perpetró la felonía de romper el cráneo, astillarlo, mancillar el cuerpo, esconderlo, aviarlo, encerrarlo, olvidarlo para siempre, pide perdón. Pide perdón de esa manera tan automática, tan ensayada con su abogado, tan falto de vida, sin un mínimo de corriente empática. “Quiero pedir perdón a la familia de Marta por el daño causado. No fue mi intención causar ese daño”. Es el fondo y es la forma. El tono empleado, mecánico, carente del mínimo calor humano. “Si supiera de verdad dónde está el cuerpo de Marta, lo diría”. Sigue la retahíla de lo que se espera oír y en lo que no se cree. Le imagino entre sofocos y risas, un cenicero en la mano, la sangre, la presunta violación.

    Casi más vejatorio resulta el testimonio del otro de los inculpados “Marta también era amiga mía y yo no he tenido nada que ver”. Una frase que contiene lo mejor y lo peor. El cariño falso y la jofaina de Pilatos donde se lavó las manos. Amiga. Amiga suya. Y toda esa recua de personajes malencarados, intrascendentes, insignificantes, capaces de callar ante el dolor de una familia desgarrada.

    Alguien hablará, más pronto o más tarde. Alguien delatará, declarará. Alguien.

    Y siempre será demasiado tarde Porque Marta espera.

    Seguirá mirando a sus padres con los ojos glaucos, lechosos, sin vida, ovillada en el fondo de un vertedero, en un meandro olvidado del Guadalquivir.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook