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La montaña rusa
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Blog La montaña rusa - Javier Durán

Javier Durán

Es redactor jefe de LA PROVINCIA/DLP. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y estudios de Ciencias Políticas por la UNED, además de tener un máster sobre comunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

Sobre este blog de

Solemne no es lo mismo que serio; ceremonioso es diferente a protocolario; aburrido es lo contrario de explosivo; triste tiene que ver con pesadumbre; precoz es ser un adelantado... ¿Podemos estar un día, a una hora, en semejantes cambios de tono de la agobiante realidad? Vamos a intentarlo.


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  • 14
    Junio
    2016

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    Razones para irse a la cama

    Abandoné el debate en el momento en que una cuestión tan seria como la regeneración democrática de España tenía que ver con lo dicho por Rajoy en un programa de Évole. Una cosas es una cosa y otra es otra. Podía haber tomado la misma decisión cuando el candidato del PP comparó nuestro país con China a efecto de las pensiones, como si fuese posible equiparar una democracia con un sistema político de partido único, comunista, sin libertad y propenso a la represión. Otro tanto de lo mismo me ocurrió en la secuencia en que Iglesias dijo “y tres huevos duros”, pero resistí. A punto estuve al oír por boca de Rajoy que somos “la cuarta potencia europea”. Me sonó a recochineo. Sensación similar me cosquilleo el hígado al ver los ataques de Sánchez a Iglesias: ¿Pero con quién van a pactar los socialistas tras el 26-J?, me pregunté una y otra vez. Y casi lo hago al tachar el presidente a Rivera de “inquisitorial” por acusarlo de estar en la fibra de los sobres de Bárcenas. Y estuve a punto de caramelo con motivo de la creación de dos millones de puestos de trabajo, canturreada en demasía por el presidente. Y lo hice, aunque volví. Fue con el retorno de la cámara al debate tras la publicidad, y por culpa de una música con mucho tufo estatal, llena del aroma de la firma de un tratado en el Palacio de Oriente. Había muchas razones: por ejemplo, el juego del despiste entre el PSOE y Unidos Podemos, irrespetuoso a más no poder con los votantes y con sus aspiraciones de un gobierno estable. No me extraña que Rajoy se haya ido al tálamo con más de un voto de los indecisos, que no han tenido más remedio que tirar a la depuradora la inmadurez de Iglesias y de Sánchez. Sus inventivas o acusaciones sobre bloqueos de pactos de progreso o el gato escondido de un gobierno de concentración, dicho así por Iglesias, no son más que un adelanto de lo que nos espera después del 26-J. La investigación política tiene más que certificado que los indecisos se decantan en su mayor parte por la opción que más seguridad les da, en este caso el PP, que además siempre contraataca con su argumento más clásico: nos encontramos con un país en quiebra que ahora crece. Sólo se les puede rematar con una alternativa viable, o sea un pacto coherente.

     

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