Blog 
La montaña rusa
RSS - Blog de Javier Durán

El autor

Blog La montaña rusa - Javier Durán

Javier Durán

Es redactor jefe de LA PROVINCIA/DLP. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid y estudios de Ciencias Políticas por la UNED, además de tener un máster sobre comunicación por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).

Sobre este blog de

Solemne no es lo mismo que serio; ceremonioso es diferente a protocolario; aburrido es lo contrario de explosivo; triste tiene que ver con pesadumbre; precoz es ser un adelantado... ¿Podemos estar un día, a una hora, en semejantes cambios de tono de la agobiante realidad? Vamos a intentarlo.


Archivo

  • 13
    Febrero
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Los locos años de la Justicia

    Los malabarismos de la casualidad han hecho que la sentencia que condena a Garzón a la sentina coincidan con el primer aniversario del estreno, en la Berlinale, del documental Escuchando al juez Garzón, dirigido por Isabel Coixet y con  el periodista y escritor Manuel Rivas como entrevistador.

     La cinta adquiere a la vista del desarrollo del gran proceso del Tribunal Supremo carácter singular: "Hay una fecha que para mí es determinante, que es cuando estalla el caso Gürtel. A partir de ahí, con aquella mascarada que montaron determinados medios de comunicación en torno a la cacería [...] comenzaron el acoso y una persecución implacable en mi vida privada y en la vida profesional, con denuncias y querellas constantes, solo por estar investigando delitos graves de blanqueo de dinero, que era mi obligación como juez, nada más". 

     La reflexión en voz alta del magistrado ante la cámara de Coixet nos sirve, en primer lugar, para averiguar sobre una creencia mayoritaria de la sociedad española: la investigación judicial de un importante caso de corrupción ha sido interrumpida, hasta el punto de lograr separar al juez encargado del procedimiento.

    La sospecha de una conspiración (a diferentes voces de la Judicatura les ha producido escalofrío la unanimidad de sus señorías) es prevalente frente al argumento, incorporado a la doctrina del TS, de que la escuchas telefónicas (pese a  ser avaladas desde distintas instancias) machacan el principio de defensa. Es decir, los intereses de unos letrados y de unos clientes desesperados por poner a salvo sus ganancias a través de los primeros son más importantes, trascendentales, que los de una sociedad espantada por el poder de la corrupción y por la felicidad de la que vienen gozando los que la practican en el sistema judicial español.  Con todo el respeto a las togas y a las puñetas, estos señores están en muy alta cuestión.


    El otro aspecto llamativo de la sentencia del TS es, sin lugar a dudas, la satisfacción que la misma provoca entre los sectores condenatorios, una amalgama entre  resentidos, damnificados, ultraderechistas y medios de comunicación que, una vez producido el fallo, no han dudado calificar a Garzón como "indigno" o equiparable a un magistrado al servicio de Pinochet.

    A Luciano Varela y compañía hay que agradecerles la victoria que estos elementos, ahora más que nunca envalentonados por la dureza de los once años de inhabilitación y agradecidos al TS por asimilar al juez díscolo con los magistrados de los regímenes autoritarios. Este juicio de valor de la sentencia, a mi entender, alimenta el proceder panfletario y tóxico del fallo. ¿No será el aperitivo para otra alta resolución contraria en el caso de los crímenes del franquismo? Este tipo de aseveraciones contra un juez que se atrevió contra Pinochet o que atendió las demandas de las familias de las fosas son, como menos, insultantes y torticeras.
     

    El último aspecto sería el relativo a la perdida de una oportunidad por parte del TS para ir más allá de la inquina demostrada a Garzón. Tanto la Fiscalía como los informes policiales aconsejaron la decisión de intervenir los teléfonos de los encarcelados, dado que estaba en juego la consolidación de una estrategia para la evasión o blanqueo de capital a través de sus abogados. Podía verse afectado el principio de defensa, pero también la salvaguarda de los intereses generales. La corrupción, y a la vista está, podría estar esparciendo a su alrededor una impresión de impunidad clamorosa. Sería deseable que el Tribunal Constitucional aceptase el recurso de Baltasar Garzón para que establezca qué debe ser prioritario ante una carcoma que daña y acaba con las creencias democráticas.

     

    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook