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Sobre este blog de Deportes

Los aspectos más llamativos de la Eurocopa tendrán cabida en este blog, en el que se abordará el torneo desde el punto de vista de las vertientes más curiosas y también del lado extradeportivo de 30 días de competición. Un repaso a las otras noticias que deja un torneo que es algo más que fútbol.


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  • 24
    Junio
    2016

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    La Eurocopa y el Brexit

    Este sábado comienzan los octavos de final de la Eurocopa. Aunque el fútbol se expresa en su propio lenguaje, a nadie se le escapa la influencia que tendrá la decisión del pueblo británico de abandonar la Unión Europea. El Brexit flotará por encima de la competición. Fútbol y política, de una manera u otra, siempre han estado unidos.

    Hace unos días, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, ironizó sobre el declive del sentimiento proeuropeo en el continente, asegurando que lo que necesitan los ciudadanos "es más tiempo para ver la Eurocopa". Más allá del enfoque humorístico, lo que denotaban sus palabras es algo que las instituciones conocen: el fútbol genera una sensación de pertenencia, y la Eurocopa produce, aunque sea de manera simbólica, un cierto sentimiento de vinculación entre las naciones.

    Olvidando los episodios protagonizados por aquellos que no conocen más lenguaje que el de la violencia, lo que queda en Francia es la coincidencia, bajo el mismo entorno de esa fiesta imprevisible que es el fútbol, de miles de personas que disfrutan con sus selecciones y con el enriquecimiento, personal y cultural, que produce el contacto con los vecinos y las tierras adyacentes a la propia. 

    En uno de los partidos de este sábado, se enfrentan galeses y norirlandeses. Gales ha votado por el Brexit, pero Irlanda del Norte, un territorio que ha sacado provecho de los programas europeos de inversiones puestos en marcha tras la firma de la paz, se ha inclinado por permanencia en la UE.  Nadie espera disturbios entre ambas aficiones, y mucho menos aún por el Brexit. La ilusión es máxima en ambas aficiones y, según se acerca el partido, al hincha -ordinario- se le olvida cualquier discrepancia extrafutbolística con el que lleva una bufanda distinta a la suya. Es una de tantas cosas bonitas del fútbol. Que no la estropee la política.

    Jorge Garma

     

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