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¿Hay vida en Marte?
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Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 16
    Agosto
    2015

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    Por qué los Strokes nunca serán como AC/DC

    Julian Casablancas, cantante de The Strokes, podría haber triunfado en el chotis. Cuenta con aire chulesco y ese desdén hacia la raza humana en general (puro postureo) tan propio de los de Madrid y, según parece de los de Nueva York. Julian Casablancas podría haber cantado perfectamente Pichi, es el chulo que castiga en lugar de Last nite. O al menos bailarla en un espacio inferior a una baldosa como hacen los chulapos y las chulapas el día de san Isidro.

    Julian Casablancas es capaz de pasarse hora y media de concierto sin salirse de esa baldosa, cantando un tema tras otro con la misma desgana que un niño de San Ildefonso cantaría un quinto premio del sorteo de Navidad dos horas después de salir el Gordo y con el salón de loterías vacío. Julian Casablancas, nacido en 1978, es un puto vago para el que ya no hay redención posible a pesar de la enorme colección de buenas canciones que tiene su grupo.

    A diferencia de él, Brian Johnson, de 68 años, treinta más que el líder de Strokes, vuela ligero sobre el escenario. Salta, corretea, baila auténticos himnos del hard rock propios de moteros duros en busca y captura. Brian Johnson, al frente de AC/DC desde hace tres décadas, es ese niño de San Ildefonso que cantaba el quinto premio. No importa que lleve en volandas a una banda legendaria junto a ese fenómemo paranormal de nombre Angus Young; de nada sirve que a su edad se haga sobre el escenario tantos kilómetros como Mick Jagger; para nada cuenta que llegue con su voz, pese a los litros de cerveza y whisky escocés que esa garganta ha soportado, a tonos y escalas imposibles para cualquier estrella novel. Nada de esto importa porque Brian Johnson lleva con dignidad envidiable ser el eterno sustituto de Bon Scott, otra leyenda muerta a destiempo.

     

     

    Pero Brian Johnson no es Julian Casablancas. El lider de los Strokes no se mueve de su baldosa por no cansarse, mientras que Brian va levantando las tablas del escenario con cada carrera a ritmo de Whole lotta Rosie, con ese baile más propio de los payasos de la tele que de una estrella de rock, pero que sin embargo hacen de ese escocés pegado a su gorra un dios del escenario, un mito que no se da importancia, el compañero perfecto de Angus.

     

    Vi a The Strokes en el Primavera Sound y unos días después a AC/DC en Madrid. Qué dos repertorios, qué colección de canciones. Pero entendí enseguida por qué The Strokes jamás serán AC/DC. Los primeros no salen de la zona de confort dentro de su baldosa, mientras que los segundos conquistan el mundo recorriendo miles de baldosas a pesar de los años transcurridos y los muertos dejados en el camino. Recuerdo Thunderstruck y aún se me acelera el corazón. Y pienso: “Yo estuve allí”. Aprende, Julian.

     

    Por qué los Strokes nunca serán como AC/DC

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     Por qué los Strokes nunca serán como AC/DC

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