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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 28
    Agosto
    2012

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    Mamarrachos Televisión

    Mamarrachos Televisión

    Lady Gaga, durante una gala de los MTV Awards de Europa

    En 1981, un típico grupo one hit wonder, The Buggles, saltaba a las listas de éxitos con un tema archiconocido de Geoff Downes y Trevor Horn titulado Video killed the radio star. A la luz del auge que el video clip estaba tomando entre la consumista juventud norteamericana y europea, la canción narraba el Apocalipsis de la radio y el fin del locutor como gran chamán de éxitos que tanto había contribuido a propagar el rock and roll dos décadas antes. La radio como altavoz universal de la música tenía sus días contados, profetizaba la canción, y daba paso a un universo catódico en 365 líneas en el que, además de darnos a conocer los acordes del último éxito, nos presentaba a todo color (quien tuviera la suerte de tener televisor en color en aquella época) y en formato especialmente diseñado para la ocasión, el último éxito de nuestro artista favorito. La clarividencia de los Buggles sirvió para engordar la cuenta corriente de sus miembros y creerse que podían hacer rock serio refundando Yes, pero no se habrían ganado la vida como astrólogos en los canales de madrugada. Tres décadas después, la radio continúa siendo un medio influyente para la música. Si no puedes con tu enemigo, únete a él. El cerebro humano debe de albergar un compartimento inteligente que nos permite escuchar un millón de veces Stairway to heaven, pero nos resulta inaguantable ver el vídeo musical más allá de un par de ocasiones de puro aburrimiento. Paradojas de la industria, Video killed the radio star fue el primer clip emitido por la MTV un 1 de agosto de 1981. 

    Durante dos décadas, la MTV, inteligente y multimillonariamente consolidada y expandida por todo el planeta audiovisual, se ha encargado de marcar la pauta del negocio. Si se consulta en la Wiki, y posiblemente redactado por su equipo de comunicación, veremos que la cadena del grupo Viacom “ha impulsado la carrera de muchos artistas globales, es decir que hoy son reconocidos mundialmente, tales como Michael Jackson, MadonnaBritney SpearsLady GagaChristina AguileraJustin TimberlakeJessica SimpsonBeyoncéJanet JacksonAshlee SimpsonKylie MinoguePink entre otros, debido a que MTV promociona y pasa sus videos musicales, los cuales son vistos en todo el mundo de acuerdo al nivel del artista (si es un artista global o solo de un sector del mundo)”. La MTV molaba. No eras casi nada si no habías visto a Iggy Pop en la MTV. Quienes tenían la suerte (y la cuenta corriente) de tener parabólica presumían de estar a la última y de haber visto docenas de veces el Thriller de Michael Jackson.

    Poco queda de aquella declaración de principios original. La parrilla de la cadena se ha convertido en una auténtica Mamarrachada Televisión y ya no es una referencia para casi nadie, salvo chonis y canis interesados en marcar pectorales y lucir crucifijo y que han tomado a Mario Vaquerizo como el último gurú de Occidente. Sospecho que la cohorte de aficionados actuales al canal ignoran que Alaska formó parte de un grupo llamado Kaka de Luxe. En los orígenes de la MTV, puedo imaginarme al mánager de turno pagando disparatadas cantidades de dinero en derechos de edición para que su artista tuviera cuatro minutos de gloria a la hora de la siesta. Ahora, de haber sabido que el canal emitiría Embarazada a los 16 en horario de máxima audiencia, Mark Knopfler jamás habría citado a la cadena en Money for nothing, y es una faena, porque la estrofa You play the guitar on the MTV al alimón con Sting ya queda para la historia en la irregular discografía de Dire Straits.

    Merecería la pena financiar un estudio sociológico sobre el cambio de gustos a lo largo de las últimas tres décadas. Imagino que el público de la MTV es muy similar al de sus inicios en 1981, hombres y mujeres entre 11 y 34 años, con la diferencia de que su nacimiento como televisión por cable reduciría entonces su cuota de pantalla a una afortunada minoría multiplicada hoy día por su incorporación a la televisión gratuita (en España se sintoniza como canal de TDT) y por la expansión internacional.

    Cita para tres, Mis Súper Dulces 16, Plain Jane: Una Chica Del Montón, Alaska y Mario, Embarazada a los 16, MTV Cazados, Ahora o nunca ¿qué te gustaría hacer antes de morir?, Megacasas, Todos contra mi, Cita con Mamá, Ya no estoy gordo, 10 razones para odiarte, Jersey Shore (en sus variaciones inglesa –Geordie- y española -Gandía-), entre otros, jalonan una programación en la que no desentonaría Mercedes Milá diciéndonos cómo se mea en la ducha. Cualquier día nos encontramos a Aída Nízar entre un vídeo de Foo Fighters y otro de The Killers.

    La MTV del siglo XXI constituye un estúpido monumento al reality que desprecia el talento y premia la gilipollez humana, la misma que lleva a una menor de edad a contar a todo el mundo cómo se quedó preñada tras follar con su novio en Wichita o a un adolescente de 120 kilos a perder 40 en un par de semanas, que ríete de la dieta Dukan. Beavis y Butthead, aquel par de idiotas y desvergonzados cabezas huecas nacidos de la cadena, deben de tener un contrato que les impide valorar la parrilla. Porque si ellos hablaran dirían lo que muchos pensamos, que la MTV apesta.

     

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