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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 31
    Diciembre
    2015

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    Los 10 mejores discos de 2015

    Antes de que comencéis a poner a caldo la lista (sí, efectivamente, no están Adele ni Pablo Alborán ni Vetusta Morla ni Izal, todo muy respetable, pero este blog lo hago yo) que quede claro que son los discos que más me han gustado a mí. La siguiente relación no pretende sentar cátedra, pero si tenéis la curiosidad de escuchar algunos de los álbumes que detallo a continuación, quizá os gusten. Como no tenía a mano una nomenclatura de todos los discos que se han publicado en 2015, me he servido de varias publicaciones especializadas para hacer memoria. Algunos de ellos se incluyen en otras listas similares, otros no los encontraréis más que en ésta. Sólo espero que los disfrutéis como yo lo he hecho a diario a lo largo de estos doce meses.

     

     

    10. Sufjan Stevens - Carrie & Lowell. Cuantos más años cumple uno, más se acerca a estos sonidos. Carrie & Lowell es un álbum doloroso, melancólico, triste, nostálgico, plagado de cuerdas, aunque su producción parezca simplista. Quien más quien menos ha tenido momentos bajos a lo largo del año. Si no has remontado el vuelo, estas 11 canciones no te convertirán en la bailarina del WhatsApp, pero te recordarán que siempre hay alguien con verdaderos motivos para sufrir. En el caso del artista que nos ocupa, la muerte de su madre. 

     

     

    9. D'Angelo and The Vanguard - Black Messiah. El álbum salió en diciembre de 2014 y todo su recorrido ha tenido lugar en este año que acaba. Si queréis saber por dónde se mueve el R'n'B de siglo XXI, este es vuestro disco. Tiene muchos toques de soul, y esta pieza maravillosa debería servir para definir por qué caminos va la música negra. Imposible no contonearse con cada canción.

     

     

    8. Leon Bridges - Coming home. Lo sé, la lista es muy negra y soulera, pero es el género que mejor ha sabido evolucionar en los últimos 60 años. El texano Bridges recuerda a veces a Otis Redding o a los Temptations y además resiste la comparación. Ponte este Coming home de principio a fin en un largo viaje y no querrás llegar a destino. Embriagador.

     

     

    7. Jamie xx – In colour. James Smith no es otro que la tercera parte de The XX, ese grupo británico cuyas melodías reconoceréis al instante si el nombre no os suena. La tercera pata de ese grupo magnífico no recela de su procedencia y une a su nombre en solitario la marca de su banda matriz. El álbum no es muy distinto al que haría con sus compañeros. Te atrapa rápido y te causa la misma sensación que si te hubieras tomado un Valium. Apto para escuchas domésticas, aunque seguro que veremos al británico en algún festival (le viene como anillo al dedo el Primavera Sound).

     

    Grimes – Art Angels. Llegó la hora de mover los pies. Pop facilito y sin muchas complicaciones. Se digiere muy bien y a tu pareja le va a encantar. 14 canciones que son pura delicia del synth pop.

     

    Tame Impala – Currents. Cuando los australianos dejan a un lado la psicodelia grandilocuente por composiciones más simples lo bordan. Currents peca a veces de cierta sobreproducción, pero sus canciones son tan buenas que se les perdona. Hace un par de años, el técnico de sonido les arruinó la actuación en Benicássim. Esperemos que si se dejan caer por aquí en 2016, presenten su nuevo trabajo como se merece.

     

    Florence and the Machine – How Big How Blue How Beautiful. Si no habéis escuchado a esta banda británica ya estáis perdiendo el tiempo. Es secillamente maravillosa. A veces pop, a veces rock, a veces soul. Solo con escuchar el tema que abre el álbum, Ship to wreck, la voz de Florence Welch os acompaña por un delicioso paseo hasta el final del trabajo. Qué bonito es.

     

    Elle King – Love stuff. La primera vez que escuché Where the devil don't go, la canción que abre este pedazo de disco, exclamé: “¡Madre mía!” Todo lo que pueda decir de este trabajo es superlativo. Cómo canta esta mujer, qué pedazo de voz, que actitud y qué chulería. Esto es rock and roll americano de bueno. Si os gustan Imelda May o Jake Bugg, abridle hueco ya a esta todoterreno que viene de Los Angeles.

     

    Bunbury – MTV Unplugged. El Libro de las Mutaciones. Si pensábais que no iba a meter al maño en esta lista es que nunca habíais leíd ¿Hay vida en Marte? Bienvenidos, si es así. Lo dejé por escrito: a Enrique Bunbury se le podrá discutir su histrionismo, su voz engolada, su pose impostada, pero es la única estrella del rock que tiene este país. Se reinventa en cada disco y en cada gira, la misma canción nunca suena igual y, además de componer auténticas joyas, se deja la piel en cada trabajo que hace y en cada actuación. Este falso unplugged, ya lo dije, es una joya de orfebrerìa musical. Por muchos años.

     

    Richard Hawley – Hollow meadows. Cada disco que publica el de Sheffield es mejor que el anterior. El ex Pulp ha vuelto a componer otra obra maestra del preciosismo. No tiene una canción mala. Corte a corte, Hollow meadows es un álbum arrebatador, sublime. Sin alharacas, sin una gran producción, esa voz que hipnotiza y los arreglos justos hacen de este trabajo una obra de arte difícimente superable en los medios tiempos. Still I want you o Wich way son para enmarcar. Hawley no es ningún sex symbol, no pega berridos, no fuerza su guitarra, es solo un tipo sobrado de talento, por cuyo caudal brotan las emociones y los sentimientos. Un puto genio.

     

     

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