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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 24
    Enero
    2011

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    La historia de My way

    La historia de My way

    En mi anterior post, dedicado a Bowie, citaba de pasada la vergüenza que el camaleónico arlequín sintió años después de adaptar una hermosa canción francesa de título Comme d’habitude que pasaría a la historia en la voz de Frank Sinatra bautizada como My way. Lo recuerda el Duque en VH1 Storytellers, el disco que acaba de publicar y que ha sido extraído del concierto que ofreció en 1999 para un canal de televisión.

    Es evidente que la versión de Bowie (creo que inédita) no ha pasado a la historia, pero si hacemos caso a las estadísticas de las discográficas, My way es hoy por hoy la canción más radiada del mundo, más incluso, que el Yesterday de los Beatles o cualquiera de Michael Jackson con las que nos bombardean desde hace un par de semanas. La canción, que podría servir para narrar la vida de un crooner en su hora del crepúsculo, nació en Francia en 1967 de manos de Jacques Revaux y Claude François, éste último, la versión blandita de Johnny Halliday, al que, sin embargo, nada tenía que envidiar en cuanto al número de aventuras de cama. François, conocido en Francia como Clo-Clo, firma la música de Comme d’Habitude junto a Revaux. De ponerle letra se encargó otro francés, Gilles Thibaut. La versión final aparece firmada por el trío de galos y un canadiense ilustre: Paul Anka. De momento no hay rastro de Frankie.

    Ni de un entonces casi desconocido David Jones (luego David Bowie), al que encomendaron la versión al inglés del tema, que en manos de Ziggy se convirtió en Even the fools learn to love para contar una historia simplona de chico conoce a chica que nunca convenció a los galos. La grandeur es la grandeur.

    Comme d’habitude no llegó a ser un gran éxito en la voz de Clo-Clo, pero tuvo la enorme fortuna de que Paul Anka pasara por allí. Durante una estancia de varios días en Francia, Anka advirtió el potencial de una canción que se apresuró a adaptar al inglés hasta configurarle la letra definitiva, cuya traducción al castellano es la siguiente:

    A MI MANERA

    Y ahora, el final está aquí,
    Y entonces enfrento el telón final.
    Mi amigo, lo diré sin rodeos,
    Hablaré de mi caso, del cual estoy seguro.
    He vivido una vida plena,
    Viajé por todos y cada uno de los caminos.
    Y más, mucho más que esto,
    Lo hice a mi manera.

    Arrepentimientos, he tenido unos pocos
    Pero igualmente, muy pocos como para mencionarlos.
    Hice lo que debía hacer
    Y lo hice sin exenciones.
    Planée cada programa de acción,
    Cada paso cuidadoso a lo largo del camino.
    Y más, mucho más que esto,
    Lo hice a mi manera.

    Sí, hubo oportunidades,
    Estoy seguro que lo sabían,
    Cuando mordí
    Más de lo que podía masticar.
    Pero al final,
    Cuando hubo duda,
    Me lo tragué todo y luego lo dije sin miedo.
    Lo enfrenté todo y estuve orgulloso,
    Y lo hice a mi manera.

    He amado, he reído y llorado.
    Tuve malas experiencias, me tocó perder.
    Y ahora, que las lágrimas ceden,
    Encuentro tan divertido
    Pensar que hice todo eso.
    Y permítanme decir, sin timidez,
    ‘Oh, no, oh, no, a mí no, yo sí lo hice a mi manera’.

    Pues que es un hombre, ¿qué es lo que ha conseguido?
    Si no es a sí mismo, entonces no tiene nada.
    Decir las cosas que realmente siente
    Y no las palabras de alguien que se arrodilla.
    Mi historia muestra que asumí los golpes
    Y lo hice a mi manera.

    Sí, fue a mi manera.

    En 1968, el artista canadiense, que se movía en registros artísticos muy similares a los de Sinatra, descubrió My way al líder del rat pack, que advirtió enseguida que aquella historia de un tipo que dice lo que siente “y no las palabras de alguien que se arrodilla”, le venían como anillo al dedo. En 1969 –este año se ha cumplido el 40 aniversario de esa grabación-, La Voz registró My way para dar título a un LP del que nadie recuerda qué otras piezas incluía, pero cuyo tema principal hoy es capaz de detener temporalmente cualquier conversación y de provocar uno de esos intercambios de miradas ciertamente moñas.

    En la actualidad nadie discute que My way es Sinatra y Sinatra es My way. Sin embargo, además de engordar el Producto Interior Bruto francés por derechos de autor y la cuenta corriente de Paul Anka, la canción no sólo ha sido capaz de situarse por encima del tiempo, de géneros y de estilos, sino que ha dejado de ser propiedad exclusiva de los baladistas para convertirse en un himno apto para toda clase de músicos. La composición ha pasado de mano en mano a lo largo de los últimos 40 años, de la voz folkie de Joan Baez al gitaneo hispano-galo de los Gipsy Kings; de Nina Hagen a Los Piratas. Incluso El Rey acabó versioneándola en Las Vegas. He visto cerrar espectáculos de transformismo en Benidorm mientras sonaba My way como himno oficial (ver vídeo) y el artista se despojaba de su rol femenino para descubrir al hombre que había debajo del maquillaje. My way como reivindicación del vive y deja vivir, de la libertad y de que a cada cual le dejen pasar por la aventura de la vida a su manera.

    En 1978, el tema quebró todos los moldes en la piel de un aprendiz de bajista que enarboló la bandera del movimiento que rompió con el pasado anodino del rock y abrió la puerta al futuro musical de los años siguientes: el punk. El director Julian Temple puso a Sid Vicious a cantar My way ante un público idéntico al que cada Año Nuevo acude a Viena a escuchar El Danubio Azul y a palmear la Marcha Radetzky. En la película El gran timo del rock and roll, el de los Pistols acaba sacando un arma y disparando contra el patio de butacas. El también lo hacía a su manera. Esa es la grandeza de My way.

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