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¿Hay vida en Marte?
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Blog ¿Hay vida en Marte? - Jorge Fauró

Jorge Fauró

Jorge Fauró nació en Madrid en 1966. Es periodista. Subdirector de INFORMACIÓN

Sobre este blog de Cultura

Acordes y desacuerdos y otros cantos de sirena.



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  • 15
    Julio
    2013

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    España, de festivales. Bilbao BBK Live

    España, de festivales. Bilbao BBK Live

    David Gahan, en plena forma con Depeche Mode, durante su actuación en el BBK Live

    Acabo de regresar del Bilbao BBK Live, el festival del que el año pasado dije que no volvería. Esta vez me he dicho lo mismo, y ya anticipo que andamos buscando hotel para el año próximo. Tienen suerte los organizadores de disponer de una suculenta y sabrosa subvención pública y del apoyo de una de las cajas de ahorros más saneadas e inteligentes de España, lo que les permite contratar el mejor cartel del calendario nacional. En ese terreno no tienen  rival. Ya están lejos del FIB o del Primavera Sound. El elenco de artistas que agrupa la campa de Kobetamendi no tiene adversario ni en España ni en Europa. Depeche Mode, Kings of Leon, Green Day, Biffy Clyro, Fatboy Slim, Editors, PIL, The Hives, Mark Lanegan, Vampire Weekend, Two Door Cinema Club,… El BBK es la puta Estrella de la Muerte de los festivales, pero eso no da derecho a los promotores a considerar como prisioneros de Mauthausen al público que paga la entrada y que se busca hotel y transporte meses antes de que David Gahan se ponga a hacer cabriolas en el escenario.

    Vuelve el público tan quemado de este festival (no hay más que echar un vistazo a las redes sociales) que apenas quedan ganas de comentar lo fabulosa que fue la actuación de Depeche Mode, la eficacia de Editors o Two Door Cinema Club, la contundencia de Delorentos, el aburrimiento a raudales de Vampire Weekend, la sorprendente puesta en escena de The Hives o el éxito arrollador de Green Day, por no citar la profesionalidad de Mark Lanegan bajo el diluvio bilbaíno o el intrascendente show de Kings of Leon después del aguacero y con el recinto a medio aforo y embarrado, que de la meteorología en Euskadi nadie es culpable.

    Pero uno entra en Kobeta siendo un ciudadano ejemplar y sale convertido en un auténtico cerdo. No hay suficientes contenedores ni bastantes aseos. Tan es así, que uno pasa de sentirse culpable por tirarlo todo al suelo a regodearse por sentirse un miembro más de la piara. Llega un momento en que uno deja de andar sobre el idílico pasto de Kobeta y pasa a recibir un premio si logra caminar sobre algo que no sea materia inorgánica.  Para meter al estómago una hamburguesa fría hay que atravesar un océano de miles de personas y un bosque de meaderos colocados estratégicamente al estilo me importa un huevo cómo quede, a través de los cuales, se abre un camino a una tercera dimensión de la mierda. Y no aprenden. Esperas que al año siguiente los organizadores hayan subsanado los errores de la edición anterior, pero parece que sólo importa tirar del talonario de Ajuria Enea para, una vez acabado el sarao, comunicar a la agencia Efe que se han superado las 100.000 personas en tres días. El Bilbao BBK Live recibió a 34.922 asistentes el jueves, a 32.344 el viernes y a 37.139 personas el sábado. Datos oficiales. Tiene una superficie de 35.000 metros cuadrados. Os recuerdo que el Low Cost de Benidorm se celebra también en tres días, sobre 30.000 metros cuadrados, y acoge a 40.000 personas menos. Sirva también este dato, oficial también: en total, el servicio municipal de limpieza recogió 38.380 kilos de residuos del BBK Live (un 13,6 por ciento menos que el año anterior) y empleó 136.000 litros de agua para las labores de limpieza y desinfección de todo el recinto. Más gente, menos residuos. O se ha limpiado menos o las cifras no cuadran.

    El imponente cartel del BBK no da derecho a tratar al público así. Un trayecto que no debe superar los 15 minutos desde San Mamés a Kobetamendi rebasaba la hora y media de cola con las lanzaderas (escasas) dispuestas por los organizadores. Lo del taxi, imposible, claro. Llegados a destino, otra hora para canjear la entrada por la pulsera que da derecho al abono de tres días. No es lo mismo ver a Editors con un tiempo prudente de espera que después de haberte cagado en la madre del responsable de semejante caos. Quienes hemos estado este año en el SOS de Murcia (uno de los festivales urbanos más cómodos de España junto al de Benidorm) o en el Primavera Sound de Barcelona (ejemplo de evento multitudinario, en lo organizativo y en la propuesta del cartel) pusimos en un altar a sus promotores después de sobrevivir al galimatías bilbaíno.

    Aparte del imbatible cartel (es casi imposible encontrar en Europa una oferta mejor), lo mejor del BBK es la ciudad. Da gusto comprobar cómo se vuelca Bilbao en su festival. Por procedencia, aproximadamente un 32,6 por ciento de los asistentes al festival pertenecían a la Comunidad Autónoma Vasca, y el otro 67,4 por ciento acudían desde distintos puntos del Estado y de otros países. Entre los asistentes de otras comunidades, Madrid (8,8%) y Cataluña (6,7%) encabezan el ranking, al igual que en anteriores ediciones. Respecto al público extranjero, destaca, una vez más, una mayor afluencia de visitantes del Reino Unido (17,5%,) y Francia (12,4%). Además, el festival ha contado con un 2,2 por ciento de asistentes de insulares y de otros países europeos o EE. UU, México, o Australia.

    Desde la pensión más modesta al hotel más lujoso te encuentras folletos de mano con los horarios oficiales del festival. Y en los bares, y en las cafeterías. Y las calles llenas de gente con la pulsera acreditativa. Ahora que se acerca la fecha del Low Cost de Benidorm, será interesante comprobar cuantos de estos negocios publicitan desinteresadamente el evento.

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