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  • 08
    Agosto
    2014

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    Un viaje literario por Bob Dylan

    ­Por ROGELIO FENOLL

    Juanjo Vicedo es un abogado  y profesor universitario alicantino que forma parte de la discreta tribu de los dylanitas, esa especie que considera a Bob Dylan el artista pop vivo más importante de las últimas décadas, al que siempre que pueden siguen en sus giras a sabiendas de que nunca volverá el Dylan icónico. Mientras los otros, el público en general, digamos menos informado, asiste atónito a sus conciertos sin saber qué está escuchando, la tribu descifra en menos de diez segundos qué canción está sonando, aunque traspasado ese tiempo el juego puede ser más excitante si la respuesta aún no ha llegado. Porque en vivo Dylan retuerce las canciones hasta hacerlas irreconocibles, en particular en lo musical, algo que tampoco descarta ocasionalmente en las letras, lo que sumado a su forma de cantar y el estado de sus cuerdas vocales, puede convertir uno de sus recitales en una difícil experiencia. En uno de sus conciertos, que aparece recogido en el directo de 1978 At Budokan, Dylan reta al público a adivinar cuál será el siguiente tema, lo cual era imposible porque aún no lo había grabado en disco. Pero para quien quiera disfrutar del Dylan –permítanme la palabra– ortodoxo, sobre el que se sustenta el mito, están sus discos y los libros de dylanitas como Vicedo, autor de Escuchando a Dylan, donde abarca casi toda la discografía oficial del artista: 44 discos entre grabaciones de estudio y algunos directos. Deja fuera The Booteleg series, con alguna excepción, determinadas recopilaciones y ediciones tardías de sus primeros conciertos, así como las incontables colecciones no autorizadas de material inédito de estudio o en vivo.

    Vicedo no trata de desentrañar muchos de los misterios que envuelven a Dylan, a los que alude con frecuencia, pese a que en alguna ocasión desliza su propia interpretación, ni biografiar su vida a través de los discos, aunque sitúe con claridad el momento y el entorno de cada grabación. Vicedo dedica su vasta información a las canciones, a todas y cada una de cada disco: cerca de 500 composiciones. Y lo hace por puro placer, para «poner orden» a sus ideas, afirma, y por recuperar esa afición en desuso de juntarse con los amigos para hablar de discos, una pasión que con los años se ha traslado del mundo real al virtual.

    Pero lo de Vicedo no es normal porque es un aficionado precoz: «Cuando Dylan publicó su primer disco (1962), yo acababa de cumplir un año. Quiero decir con esto que me enganché a su música con cierto retraso. Tardé diez años. Justo el tiempo de descubrir cinco canciones en acústico en mitad de la avalancha de rock festivo que era el Concierto de Bangladesh». Con estas frases arranca Escuchando a Dylan porque ahí comenzó todo, con 11 años, «conectado a un tío de voz rara con una guitarra y una armónica».

    Como muchas buenas obras, Vicedo escribió la suya sin intención de publicarla, pero la presión de los amigos le llevó a dar con la editorial Círculo Rojo, que se encargó solo de la distribución porque la primera edición la financió Vicedo, imposible de encontrar ahora, aunque se puede solicitar a Amazón la publicación de ejemplares a la carta.

    «Mi libro es un viaje a los sentimientos, un viaje literario, es compartir tus emociones», comenta el autor, cuya faceta de fan no le impide analizar con rigor las canciones ni señalar que también las hay malas, fallidas o incomprensibles.

    «Es muy interesante cómo Dylan va transformando a lo largo de cuarenta años su música y sus propias canciones. Tiene una considerable cantidad de niveles de escucha: gente que no sabe inglés y les gusta por su música o su forma de cantar y, claro, si entiendes la letra mucho mejor. Es la música, la historia, es cómo te la canta. Es único en el modo de afrontar las canciones y tiene letras preciosas», explica Vicedo, quien asegura que le sería imposible elegir su tema favorito: con mucho esfuerzo podría hacer una lista de las 75 que más le gustan, por debajo de esa cifra ya es tarea imposible. No obstante, de la lectura de Escuchando... podría deducirse más que debilidad por obras como Blonde on Blonde o The Basements Tapes.

    Pese a la producción editorial que ha generado Dylan en el último medio siglo, el enfoque de Vicedo es inédito porque nadie había reunido de forma crítica todas sus canciones: «No me interesa en abosulto a quién está dedicada Just like a woman, no elucubro sobre las elucubraciones de otros. Hay cosas que pasan a ser secundarias porque Dylan te cautiva con la música o con la voz, aunque no entiendas escuchas un montón de imágenes».

    El libro sigue el orden cronológico de las canciones pero no de su fecha de publicación, lo que permite acercarse con coherencia a la obra del bardo. Así, Live 1975 The Rolling Thunder Revue, que se publicó en 2002, está intercalado en su momento histórico, entre Desire y Hard Rain. Igual ocurre con Another Self Portrait, editado en 2013 y que el autor coloca en el mismo capítulo de Self Portrait que se publicó al inicio de la década de los setenta.

    De hecho, Vicedo escribió el libro en verano de 2012, «pero recién terminado Dylan sacó Tempest y poco después de anunció Another.., por lo que retrasé el cierre para incluirlos. Por eso se publicó a finales de 2013, para abarcar la discofrafía completa».

    Con el mismo nombre del libro Vicedo tiene un blog con los antecedentes y curiosidades.

    EL LIBRO

    'Escuchando a Dylan'

    Autor: Juan J. Vicedo

    Editorial Círculo Rojo

    Disponible en Amazon por 14,89 euros. 214 págs.

     

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