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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cuatro libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de l...

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Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 19
    Abril
    2013

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    UNA MONTAÑA RUSA FINANCIERA

     

    Bitcoin, la moneda virtual, esa divisa creada en el año 2008 por no se sabe quién que firmaba con el pseudónimo de Satoshi Nakamoto, está en el punto de mira de especuladores tras el “corralito” de Chipre. Parece que se ha convertido en un nuevo valor refugio para aquellos que temen el fracaso del euro y, por supuesto, para los que intuyen una oportunidad rápida de enriquecimiento fuera de los cauces tradicionales.
    Algunos, quizás los más románticos o idealistas, lo ven como una revolución silenciosa que termine derrocando el actual sistema de divisas; otros van más allá desde el punto de vista filosófico y lo ven como el  “dinero del futuro” una vez que el fenómeno de la globalización ha normalizado los pagos internacionales, puesto que, teóricamente, permite el anonimato, no hay comisiones, es inmediato, es fiable, es infalsificable y no arrastra los problemas de las entidades financieras. A mí me parecen todas ellas “ventajas” de carácter un tanto idílico al no estar respaldado por nada ni nadie (no supone una obligación de pago de una tercera entidad, ni está regulado ni sometido a ninguna autoridad monetaria, financiera o fiscal). Además, ¿quién asegura que la plataforma que genera bitcoins no pueda ser atacada? En estos tiempos, la seguridad al 100% es una utopía y no deja de ser una divisa creada mediante un programa informático.
    Su valor es aquel que se esté dispuesto a pagar bajo la ley de la oferta y la demanda por los clientes que quieran usar esta moneda virtual, por tanto, aunque suene muy obvio pero un bitcoin vale por un bitcoin. Me parece algo tan variable, inestable e ilógico, que solamente veo una nueva burbuja en este tipo de moneda. Al mismo tiempo, tampoco dudo que alguien se vaya a enriquecer con ello, al ser una alternativa a otros productos de inversión para especuladores y evasores amantes de las montañas rusas financieras.

     

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