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Blog En analógico y en digital - Rubén Sánchez Antuña

Rubén Sánchez Antuña

Ingeniero de telecomunicación, diplomado en economía y postgrado de especialista en economía de las telecomunicaciones. Como escritor tiene publicados cuatro libros: "Dos estrelles nel firmamentu infinitu","El murmuriu d'un mieu ensin nome","Dos visiones asturianes de l...

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Reflexiones sobre las TIC y la sociedad de la información


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  • 03
    Mayo
    2014

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    EL MIEDO AL QUÉ DIRÁN

     

    La primera industria de España es el turismo pero eso no quita que también se pueda llegar a exportar tecnología punta, incluso a países conocidos por mimar los sectores más intensivos en I+D+i (Estados Unidos, Alemania, Suiza, Corea del Sur,…). Actualmente, la presencia de compañías eminentemente tecnológicas en el Ibex 35 es baja. Sólo Amadeus e Indra se dedican exclusivamente al desarrollo de soluciones tecnológicas,
     
    ¿A qué se debe la escasez de compañías dedicadas a los sectores con más capacidad de arrastre para la economía? ¿Por qué las empresas más rompedoras (Amazon, Apple, Facebook…) suelen nacer y madurar en países como Estados Unidos? No hay una respuesta sencilla a estas preguntas. Quizás, el principal impedimento para el desarrollo de la industria sea la dificultad de financiación. En nuestro país, el mercado –y más en estos tiempos- tiene pánico al riesgo. A ello también se añade que la  financiación pública de la I+D+i está sufriendo un retroceso continuo y las ayudas públicas concedidas se hacen en unas condiciones tales que los perceptores en muchas más veces de las deseadas, las acaban rechazando
     
    Asumámoslo, en España no se dan ni los elementos culturales ni las condiciones de inversión para lograr grandes compañías de impacto global sea cual sea su campo de actividad. Está claro que por ejemplo en el mundo anglosajón se valora más la asunción de riesgos y, al mismo tiempo, se tolera el fracaso. Generalizar es malo, pero ante el emprendimiento y la innovación, un estadounidense percibe posibilidades y un español ve limitaciones. Aquí hace mucho daño el “qué dirán si sale mal”.

     

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