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EL RINCON DEL FUNCIONARIO
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Sobre este blog de Economia

Blog dedicado a analizar la actualidad económica y política de la Región de Murcia, así como a debatir sobre las Administraciones Públicas


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  • 05
    Octubre
    2011

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    DESPIDOS DE FUNCIONARIOS

     

    Los ayuntamientos han sido los primeros en dar el paso al frente, y muchos ya han comenzado a despedir a sus trabajadores eventuales o temporales. Así que tener la cabeza dentro de la administración ha dejado de ser un seguro laboral de por vida. Y si no que se lo pregunten a los griegos.
     
     
     
    Como siempre pasa, cada vez que se estira la cuerda, esta rompe por su parte más débil, y en las administraciones públicas tenemos partes débiles para dar, tomar y regalar, ya que la temporalidad en las mismas supera el 30%.
     
    Así que el personal temporal cada vez que alguien les llama, lo que temen,  es que les digan “cuando puedas pasa por personal para firmar tu finiquito”.
     
    Los siguientes que están en la lista de “prescindibles” son las personas que optaron por alargar su vida laboral mas allá de los 65 años (hasta los 70 como máximo), tras este pequeño pelotón, aparece el grupo de los llamados “posibles prejubilaciones”, y que es bastante más numeroso, y que en muchos ayuntamientos de España ya están siendo objeto de negociación con los representantes sindicales para su paso a la “reserva activa”.
     
    Ya casi a  cola de pelotón y antes de que llegue el coche escoba, se encuentran los laborales fijos (grupo mayoritario en las administraciones locales) cuya seguridad laboral está poniéndose en duda actualmente en varios juzgados. Si finalmente la justicia diera la razón a las corporaciones locales, el efecto dominó sería sonoro, y miles de personas empezarían a ver su situación laboral con algo más que preocupación.
     
    Por último  queda el personal funcionario de carrera (docentes y personal de administración y servicios principalmente) y estatutarios fijos (ubicados muy mayoritariamente en los servicios sanitarios) que tendrían mayores posibilidades de quedar fuera de posibles expedientes de regulación, ya que la propia Ley ampara de forma clara su estabilidad.
     
    Algunos  ayuntamientos han decidido coger atajos legales para descargarse de su obligaciones, y la privatización de servicios (aquellos que son rentables principalmente) está siendo la opción elegida, así matan dos pájaros de un tiro, se quitan problemas de personal y ayudan a los “amigos” para que desde la gestión privada hagan negocio y si encima si se “coloca” a ciertos compromisos, pues mejor que mejor.
     
    Al margen de las situaciones laborales y jurídicas que empiezan a vivir determinados colectivos públicos, y que muchos ciudadanos ven con buenos ojos que “eso de tener un puesto para toda la vida es positivo  que se acabe”, queda el tema de la situación emocional que más de uno está viviendo. Alguien podría decirme y con razón, que eso pasa todos los días en el ámbito privado, pero no por eso deja de ser traumática la situación de incertidumbre y desazón que miles de empleados públicos están viviendo en la actualidad.
     
    Hay dos opciones para salir de esta crisis, y que simplificando podríamos dividir en  la mayoritaria y apoyada por los mercados financieros y respaldada por los partidos conservadores (en España también el partido del gobierno ha dado muestras inequívocas de seguirlas a pies juntillas), y que se basarían principalmente en la Administración Pública en  la restricción del gasto en materia de personal, supresión o modificación de puestos,  rebaja de salarios, etc.,  y que automáticamente llevaría una reducción del consumo interno, motor de nuestra economía ( por encima del 65% de nuestro PIB), la otra opción la lideran unos pocos economistas,  cuyas voces no son precisamente tenidas en cuenta en la mayoría de los medios de comunicación, pero no por ello están menos legitimadas, que optan por  todo lo contrario, reactivar el consumo interno basándose en un incremento de la deuda pública (no del déficit), aprovechando que España tiene unos datos de endeudamiento muy inferior a la media europea, y que ello facilitaría la reactivación económica.
     
    Pero como la opción primera es la que está ganando, lo único que se va a conseguir es que aquellos interinos, eventuales y laborales temporales que están engrosando las listas de empleo dejen de consumir, y los que tenemos un puesto más estable optemos por el ahorro frente al consumo, y que gasten los directivos de las eléctricas, entidades financieras, petroleras, inversores, brokers y demás sectores productivos, que son los que nos están marcando la salida, mejor dicho, su salida.

     

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