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David Arráez

Responsable del Cyberdiario, sección de tecnología de este periódico en el que estás, y creador de usuarioarraez.com, este curioso personaje no para de meterse en cualquier lío relacionado con la tecnología. Colaborador de diferentes publicaciones y según dice, "dueño del mejor trabajo del mundo: es...

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Toda la tecnología vista desde un punto de visto diferente y cercano, para todos los públicos y los paladares más exigentes. Es hora de que los tecnicismos se queden a un lado para dar paso a una nueva forma de entender la más moderna electrónica.


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  • 30
    Agosto
    2012

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    APPLE VS SAMSUNG: NO ES SOBRE PATENTES, ES SOBRE INNOVACIÓN

    Por si todavía queda algún despistado que no se ha enterado, la pasada semana se hacía público el veredicto en la primera y más importante batalla legal que tienen Apple y Samsung desde hace ya muchos meses. El resultado, por todos conocido: la coreana tendrá que indemnizar a la norteamericana con 1.000 millones de dólares por infringir siete patentes de Apple.

     
    La demanda inicial de Apple solicitaba 2.500 millones de dólares por daños y perjuicios ya que, según los de Cupertino, Samsung habría vulnerado varias patentes al copiar –descaradamente diría yo– el iPhone y el iPad. Por su parte, Samsung contratacaba pidiendo 422 millones de dólares en una demanda contra Apple. Al final, culpabilidad –con posible recurso de por medio– para Samsung y 1.000 millones de dólares para Apple.
     
    Este inesperado final –inesperado por la cantidad de dinero, no por el veredicto de culpabilidad– ha dejado tocada a toda la industria tecnológica mundial. Para empezar, la empresa con mayor capitalización bursátil del mundo se encuentra con un 'regalo' que ya quisieran la mayoría. Por otra parte, el mensaje es muy claro: quien se atreva a copiarme, sufrirá las consecuencias. Nada volverá a ser igual a partir de ahora ya que desde este momento todos se mirarán con lupa para ver si alguien ha copiado, aunque sea ligeramente, a otro.
     
    Pero ahora puede empezar lo bueno, o al menos lo más interesante. Desde hace ya mucho tiempo, Apple se ha enfrentado con Google, el otro gigante tecnológico mundial. Pero hasta ahora no lo había hecho ni directa ni abiertamente. En lugar de atacarles, se dedicaba a ir cerrando una tras otra las puertas de los diferentes fabricantes de móviles que usaban el sistema Android. El premio gordo era el mayor fabricante mundial de smartphones: Samsung. 
     
    El siguiente paso lógico es ir contra Google y su sistema operativo Android, otra "copia" del sistema operativo iOS de Apple. Y es que el desaparecido Steve Jobs fue el que abrió la caja de Pandora mucho tiempo antes de su fallecimiento. En su biografía –Walter Isaacson, Ed. Debate, 2011, 744 págs. 23,90 €– lo dejaba meridianamente claro: 
     
    Nuestra demanda es para decir: “Google, esto es una maldita copia del iPhone, nos habéis timado por completo”. Es un robo descarado de primer grado. Pondré hasta mi último suspiro si es preciso, y voy a gastar cada centavo de lis 40 mil millones de dólares que tiene Apple en el banco para corregir esta situación. Voy a destruir a Android, porque es un producto robado. Estoy dispuesto a comenzar una guerra termonuclear por este asunto. Están muertos de miedo, porque saben que son culpables. Exceptuando su motor de búsqueda, los productos de Google (Android, Google Docs) son una mierda.
     
    Y si uno se para a mirar detenidamente ambos sistemas operativos queda claro que uno es muy parecido al otro. ¿Una copia? Quién sabe. Lo que si se sabe es que algunas características de Android, como hacer pinza en la pantalla para ampliar una imagen, estaban en el iPhone antes que en Android. El diseño de los iconos en la pantalla de inicio o acciones como el doble golpe para ajustar un texto a la pantalla son claramente de Apple, y son exactamente iguales en Android.
     
    Ahora bien, puede que Google no sea tan fácil de derrotar –al menos en teoría– como Samsung. No en vano el propio iPhone utiliza algunas patentes propiedad de Google, como por ejemplo los mapas y el motor de búsqueda. Tal vez por ese motivo el próximo iOS, que estará pronto entre nosotros, deje a un lado los mapas de Google para sustituirlos por unos propios de Apple. Quizás incluso el buscador de Google pase a la historia en el nuevo iPhone.
     
    Al final, los beneficiados de todo esto vamos a ser, una vez más, los consumidores. Una estricta política que penalice la infracción de patentes industriales hará que las compañías inviertan más en el desarrollo de sus nuevos productos. La clave no está en copiar al que más vende, sino en intentar derrotarlo. Samsung lo ha demostrado con toda su gama de televisores y con su Galaxy SIII.
     
    El smartphone que se ha convertido en el buque insignia de Samsung, el Galaxy SIII es un dispositivo superlativo, impresionante y muy superior al iPhone 4S. Samsung ya ha demostrado que sabe hacer bien las cosas, mejor que mucho otros. ¿Por qué entonces copiar tan descaradamente a la competencia? ¿No es mejor seguir tu propio camino y ver hacia dónde te lleva? La inteligente política de innovación que Samsung aplicó en su división de televisores, y que la llevó a derrotar en ventas globales a la todopoderosa Sony, no se aplicó con sus teléfonos inteligentes. ¿Dónde están esas ganas de crear lo mejor –léase televisores– para derrotar el líder indiscutible en ese sector –léase Sony–?
     
    Quizás con este veredicto judicial las cosas cambien, y a partir de ahora las grandes empresas tecnológicas dejen de mirar al de al lado y se dediquen más a innovar y a ofrecernos productos maravillosos que nos hagan disfrutar cada vez más de la tecnología. Será entonces, mi querido lector, cuando entrarás de nuevo en este blog y en lugar de estar leyendo sobre juicios, demandas y patentes leerás sobre tecnología e innovación.
     
    Sería maravilloso y, desde luego, mucho más entretenido. 

     

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