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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 13
    Agosto
    2011

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    XAVIER DOMINGO: COCINÓLOGO


     

     

    Tengo un recuerdo muy vivo de Don Xavier Domingo. Comimos y cenamos juntos durante varios días en el antiguo Rincón de Pepe, incluso pedimos una vez Pato a la Naranja, el Rincón de Pepe y su amplísima carta era un baúl de sorpresas. Había venido a un curso que organizamos en la Universidad de Murcia. Y aprendimos mucho de su posición independiente.

    Hoy, al buscar algunos suyos en mi biblioteca , pienso que es un personaje que pese a haber ayudado mucho a la gastronomía española desde sus columna en Cambio 16, no está presente todo lo que debería de estar en una cultura gastronómica que tiene divesas puntas, muchas bases, y algunos olvidos. Sus novelas, sus ensayos, sus artículos, parecen que  duermen el tiempo de los justo, que siempre me ha parecido un tiempo necio y aburrido. Porque Don Xavier Domingo era un intelectual que no tenía muchos pelos en la lengua, y eso le costó que le despojaran de algunos honores ganados, como el tambor de oro en San Sebastián.

    En “Cuando sólo nos queda la comida”, recopilación amplia de artículos aparecidos entre los años 1976/78 en las revistas “Cambio 16”, “Historia 16” y “Historia y Vida”, nos encontramos con un amplio ejemplo del pensamiento cosmopolita del autor, ciertamente afrancesado, y de la realidad de un país que aún no tiene muy claro cual es su papel en la historia reciente de la cocina, a no ser el de preservar las tradiciones.

    Pese a ello nos encontramos con un libro muy interesante, pues la variedad de comentarios de Domingo nos colocan ante un espectador que nos ofrece una visión singular de unos años de la España que comenzaba a despertar, de las tradiciones, y las posibles novedades que iban apareciendo por los restaurantes.

    Me gusta cuando después de hablar de unas desastrosas jornadas gastronómicas en un restaurante de Valladolid, vuelve a asistir a unas nuevas jornadas y alaba, entre otras cosas, “una sopa, creada para la semana en cuestión, sapientísima combinación de rape y caldo de pintada”. O sus propuestas de dieta: “un régimen a base de grilladas de carne y pescado, acompañado con ensaladas, frutas y queso, bastaría ampliamente como sustento diario a condición de que el frescor y la calidad de esos alimentos estuviera garantizado”. Sensatez, aunque algún dietista le diría que los quesos son yuyu para las dietas hoy existentes. Pero todo es moda. Como bien sabemos y esperamos cualquier novedad en cualquiera de los campos relacionados con dietas, comidas, y placeres.

    La lectura de los artículos de Xavier Domingo nos llevan a un pensamiento racionalita, basado en la experiencia, en el mucho viajar, en el mucho probar, y luego en el de meditar, cosa que muchos críticos se olvidan de hacer, y amigos de los panegíricos y las comidas gratuitas, cantan al mejor de los patrones.

    “¿Podríamos pedir que eso de la comida comenzara a ser tomada en serio?...¿Podríamos recordar que una cocina nacional es algo tan importante como una literatura nacional, como un cine nacional o como una pintura nacional?”. Y así seguimos, sin que tomen buena nota los que deberían tomar nota. Los que hay juegan mucho al golf y papean poco.

     

     

     

     

     

     

     

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