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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 13
    Abril
    2012

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    ¿TENEMOS LAS FIESTAS QUE NOS MERECEMOS?

     


     

    Discúlpenme, son las 20, 44 de la tarde del día del Bando de la Huerta. Salí a pasear un rato esta mañana. Por aquello de intentar alejar prejuicios. No es que me haya detenido mucho tiempo por las calles, me he tenido que refugiar en casa de mi madre.

    No comprendo toda esa cantidad de gente que, vestida supuestamente de personajes de la huerta, caminan, no sé muy hacia donde, con bolsas, carritos, y otros inventos donde esconden o transportan un avituallamiento extraordinario.

    Las calles ocupadas por los peatones podría parecerme encantador, pero al comprobar que las aceras están invadidas por automóviles de todo tamaño siento una desdicha de caminante impotente.

    La sorpresa de este año, amén de las consabidas meadas en cualquier sitio, botellas rotas en cualquier sitio, es por una parte el que la gente se sienta, con mesas y sillas traídas de su casa, en cualquier sitio. ¡Si hasta en la puerta de casa de mi madre me he encontrado con dos grupos comiendo!. No me lo podía creer. ¿No sería más hermoso sentarse a la sombra de un árbol, en un jardín, que en medio de una transitada calle?. La estulticia humana no tiene límites.

    Porque la sorpresa que te cobren por un refresco casi tres euros, te den vaso de plástico, y los hielos vengan en un segundo turno, ya debe de ser normal. Como normal debe ser que esté la mayonesa al aire libre, los trozos de queso cortados de horas, los buñuelos de bacalao (sic) fritos con antelación suficiente como para helar dientes. No se le ocurra a usted pedir un vino en copa de cristal. Ahora, el precio de estas viandas o bebidas tiene coste semejante al de una copa en un Hotel de moda, eso sí, entre el local de moda y los bares de la ciudad de Murcia hoy hay una diferencia. Unos cobran con respecto a su categoría. Los otros cobran sin llevar el antifaz de bandolero.

    No creo que merezcamos unas fiestas con una hostelería desvergonzada, que aproveche el “gran día” para poner a servir gente sin experiencia, dar productos en estado lamentable, y hacer que me vaya a casa con prisas, por ver si llevo en la cara escrito en rojo carmín la palabra GILIPOLLAS con letras muy grandes.

     

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