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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 25
    Marzo
    2011

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    TARTA MURCIA


     

    El 16 de febrero de 2010, 9 pacientes de ambos sexos que sufren Alzheimer con un GDS 4, el pastelero Paco Torreblanca y su hijo David, y 18 alumnos de la Escuela de Hostelería, dieron comienzo a la primera sesión de el Taller “Tarta Murcia”.

     

    Hace unos meses se publicó un libro sobre ésta experiencia. Hoy lo tengo en mis manos.

    Para un cocinero como yo, que además de haber visto  como mi hijo AJ vivió en las carnes de su abuelo materno ésta tremenda enfermedad que nos va alejando silenciosamente de quien más nos quiere, es emocionante comprobar que los sabores pueden ser utilizados para retraer del pasado sabores, aromas o emociones, un universo que una vez nos vio habitarlo, y que la pesada capa del Alzheimer nos invita

    obligatoriamente a perder la medida de nuestro pasado. Dice Halldóra Arnardóttir: “Las sensaciones que conllevan los sabores responden a un mecanismo muy complejo. En ellas participan a la vez lo sentidos del gusto, del olfato, de la vista, del tacto y del oído. Pero, además, al efecto de una percepción sensorial completa se le suman la memoria y la influencia social, cultural e incluso religiosa”.

     

    En una hermosa edición, realiza por Germinal Comunicaciones, donde hay líneas que pierden color, como si nuestra realidad de lectores sufriera, durante el tiempo de lectura de éste libro, una perdida en el discurso narrativo, “Tarta Murcia” ofrece la posibilidad de comprender que la gastronomía también puede ser usada como un bien social, no únicamente como medio de placer. Aunque a veces un placer sea, sencillamente, recordar.

     

    La Tarta Murcia consta de un bizcocho de almendra y miel. Y una explicación en el libro no demasiado clarificadora (¿porqué no se revisaran concienzudamente las recetas de los libros, a fuerza de buenos ojos correctores que miren una y otra vez los textos para facilitar al lector compresiones absolutas de los textos y no caer en maliciosos juegos que luego llegan a convertirse en comentarios como que tal o cual pastelero/cocinero da mal calibradas las cantidades de sus recetas?), porque mientras que en un lugar nos habla de que el bizcocho es de yogur, el lácteo elemento no aparece entre los ingredientes bases de la elaboración. Incluso la miel, nombrada como participante en la ejecución, luego, en el desarrollo no viene utilizada.

    Además, la temperatura de cocción del bizcocho es absolutamente errónea: ¡270º! Diez minutos suena demasiado extraño, en todo caso 220º. Un golpe de calor veloz para dejar el bizcocho suficientemente húmedo y goloso.

    Sobre el bizcocho colocaremos una crema de limón. Sobre éste un Pan de Calatrava, otra capa de bizcocho y otra de crema de limón y finalmente otra de bizcocho que embeberemos de almíbar de canela y limón  para acabar con un merengue ligeramente quemado, a la usanza de la tostada murciana, sobre el que decoraremos con frutas de la huerta de Murcia.

    Puede realizarse individual o en gran formato.

     

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