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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 06
    Enero
    2011

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    RESTAURANTES Y BARES SIN HUMO


     

    Hace algunos años, cuando tenía el cuerpo más viajero y estaba de la ceca a la meca, me impresionaba, en meses invernales, comprobar como en bares italianos del Friuli, los fumadores tenían que salir a la puerta para poder encender y fumar sus cigarros.

    Han pasado muchos años desde ello. Finalmente tenemos una ley que defiende a los no fumadores.

    Como nunca he fumado siempre me ha parecido más sencillo que el los locales no se fumase. Pero si la ley del 2006 fue una chapuza que hizo que muchos locales habilitaran espacios con mayor o menor rigor, hoy la ley es clara y  no deja rastros de duda. Lo que se quiere proteger es la salud, tanto de los no fumadores, convertidos en fumadores pasivos muchas veces por obligación, como de los niños, como de los trabajadores del sector.

    No puedo creer que la gente deje de ir a tomar café o a consumir a bares por no poder fumar. A la larga estoy seguro de que habrá una normalización, y a la corta. No deberemos de confundir el momento de crisis y gasto actual con la imposibilidad de fumar en los locales cerrados.

    La salud del fumador debe de decidirla él mismo. Pero la salud del no fumador hasta ahora no la decidía él mismo, al menos en espacios cerrados donde nos hemos reunido con amigos, para cenar, tomar unas cañas o pasar un rato.

    Me asombraba en las barras de pinchos y tapas ver como el personal fumaba, como se han impregnado chaquetas, jerseys o la ropa en general, después de pasar horas en bares o locales donde no había impedimentos para el fumar. Cómo los alimentos allí expuestos absorbían inadecuadamente estos aromas.

    Ahora parece que ha llegado el momento de poder ir a cualquier sitio y no tener que sentir la presión del humo, los aromas, agradables o no, de los puros.

    Es una decisión que aplaudo y que creo que favorece a la gastronomía. Los bares tendrán aromas de cafés, de bollería, de tortillas recién hechas, y esa es una aptitud que seguro nos anima a volver a los bares como lugares más agradables. Sin necesidad de humos que envuelvan imágenes más o menos soñadores.

    Otra cosa es ese impulso que quiere dar la ministra a que nos convirtamos en acusicas. Veremos hasta donde llega la educación responsable.

     

     

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