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Blog De Grastronomía - Antonio Jesús  Gras

Antonio Jesús Gras

Cocinero y profesor de cocina. Antiguo pirata, con deseos de encontrar tiempo suficiente para poder escribir y leer todo lo que quisiera. Veneciano de adopción. Canario de orígen. Sueña con retirarse en la isla de El Hierro.

Sobre este blog de Gastronomia

Noticias, recetas, libros, acontecimientos, catas varias, vinos, comentarios personales sobre el bien y el mal de algunos aspectos de la gastronomía que me preocupan. Siempre desde un óptica muy mía. Sin pelos en la lengua.


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  • 23
    Agosto
    2011

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    REGRESAR A SANTA FLORENTINA


     

     

    Cuando regresamos a ver a algunos amigos que hacía tiempo que no disfrutábamos de su presencia inmediatamente apreciamos cambios. Los hay que de inmediato los dejan en primer plano “Has vuelto a engordar, Antonio”, otros, más sutiles pero no menos certeros tercian por aspectos más filosóficos. “Te veo más maduro, chiquillo”.

    Vuelvo a presentarme ante la fachada del Mercado cartagenero de Santa Florentina, despacio, no hace excesivo calor para la hora que es y quiero disfrutar en solitario de un recorrido que me haga adquirir las mercancías necesarias para la cena con que quiero festejar a Rosa y Toño. Sé que tipos de platos quiero hacer, lo que no tengo claro serán los productos. Así que voy caminando entre los puestos e inmediatamente aprecio la nueva estructura del techo y sus lámparas industriales.

    Hay una curiosa dicotomía. Entre la modernidad y relevancia de los puestos de pescados, y todos los puestos de las alas laterales del edificio, y los puestos centrales de verduras. Mientras que éstos últimos parecen resistirse a ser transformados, dando una imagen de mercado anclado en el tiempo, los nuevos puestos exponen sus productos con un orgullo vanidoso. Verduras frente pescados. Dos formas de vida que se acogen, no sé muy bien porqué aquí, a criterios que será cuestión de tiempo para su igualdad. Pero la crisis debe haber dejado el proyecto a medias, y así Santa Florentina se convierte en una metáfora de la ciudad que la acoge. Transformándose pero con evidentes lastres.

    Paseo, y requetepaseo, hasta que noto que ciertos pescados brillan más que otros, o que determinadas verduras pueden congojarse mejor para formar parte de las combinaciones que he decidido. Cocinar comienza en la cabeza, continúa con la elección de los productos, se amplía con las transformaciones de frío o calor y concluye en la mesa.

     

     

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